Hamletismo

Ninguna obra de Shakespeare ha dado lugar a una filosofía de la existencia, a una actitud ante la vida. Hamlet sí lo ha hecho dando lugar al hamletismo. Es la imagen de aquellos que, debido a una voluntad débil, vacilan sin cesar. Es Hamlet un personaje bien intencionado pero inoperante, lleno de palabras pero incapaz de conseguir nada, adicto a la melancolía y asqueado del mundo que le rodea, un Hamlet tal y como se desprende del primer y tercer soliloquio que contempla la posibilidad de suicidarse, que habla de la muerte como un dormir, o un Hamlet en el cementerio, calavera en mano, encarándose con la muerte.

Dürer Melancholia I.jpg

Melancolía, de Alberto Durero

El concepto de hamletismo, entendido como una actitud ante la vida tomó cuerpo después de que los románticos lo viesen como un hombre, no como un personaje, tal vez como ellos mismos: un ser humano que encarna la nobleza, pero que no puede actuar por una sensación de incapacidad, o por una conciencia enferma que solo es capaz de ver un mundo poseído por la corrupción y la indecencia y que, por tanto, resulta ser un fracaso. Es, por lo tanto, una figura que simboliza el desconcierto de la calle, sumergido en la muchedumbre solitaria, ante su incapacidad para cambiar lo que ve que está mal en su entorno.

(R.A. Foakes, Hamlet versus Lear: Cultural Politics and Shakespeare´s Art)

No sé si a Hamlet le serviría este Remedio para melancólicos de Ray Bradbury (autor a quien ya conoces).

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Ofelia

Esta tarde hablaremos de Ofelia. Pues bien, si hay un personaje de ficción que me atrae (ya desde aquella primera lectura hecha cuando yo era una adolescente como vosotros) es el de Ofelia. Aquí os dejo una galería de las Ofelias que los pintores han visto.

Así la han pintado diferentes artistas decimonónicos.  Esta la imagen que de ella tiene Arthur Hughes :

Así la vio Waterhouse:

Por su parte, G.F. Watts

tiene esta imagen de ella:

Alexandre Cabanel reflejó así su suicidio:

y Dante Gabriel Rossetti pinta así la locura de Ofelia:

OFELIA: Señor, estaba cosiendo en mi aposento cuando el Príncipe Hamlet se presentó ante mí, con el jubón todo desceñido, descubierta la cabeza, sucias las medias, sin ligas y cayendo sobre el tobillo a modo de grilletes; pálido como su camisa, chocando una con otra sus rodillas y con tan doliente expresión en el semblante como si se hubiera escapado del infierno para contar horrores… Me cogió por la muñeca, apretándome fuertemente, se apartó después a la distancia de su brazo, y con la otra mano puesta así sobre su frente, escudriñó con tanta atención mi rostro como si quisiera retratarlo. Permaneció así largo tiempo, hasta que, sacudiéndome suavemente el brazo y moviendo así tres veces, de arriba abajo, la cabeza, exhaló un suspiro tan profundo y doloroso que parecía deshacérsele en pedazos todo su ser y haber llegado al fin de su existencia. Hecho esto, me dejó; y, con la cabeza vuelta atrás, parecía hallar su camino sin valerse de los ojos, pues se alejó por la puerta sin servirse de ellos, y hasta el último instante tuvo su lumbre fija en mí.
(Acto Segundo. Escena Primera)

Delacroix, la pinta también en su muerte:

 

De todas estas visiones de Ofelia, quizás más conocida y la más lírica sea la que nos ofrece el romántico inglés J.E. Millais:

Sobre un arroyo, inclinado crece un sauce

que muestra su pálido verdor en el cristal.

Con sus ramas hizo ella coronas caprichosas

de ranúnculos, ortigas, margaritas, y orquídeas

a las que el llano pastor da un nombre grosero

y las jóvenes castas llaman «dedos de difunto».

Estaba trepando para colgar las guirnaldas

en las ramas pendientes, cuando un pérfido mimbre

cedió y los aros de flores cayeron con ella

al río lloroso. Sus ropas se extendieron,

llevándola a flote como una sirena;

ella, mientras tanto, cantaba fragmentos

de viejas tonadas como ajena a su trance

o cual si fuera un ser nacido y dotado

para ese elemento. Pero sus vestidos,

cargados de agua, no tardaron mucho

en arrastrar a la pobre con sus melodías

a un fango de muerte.

(William Shakespeare, Hamlet)

Escoge Millais como modelo para su Ofelia a la poetisa y pintora Elizabeth Siddal, famosa por su belleza, con quien Rossetti contraería matrimonio en 1860. Hora tras hora pasaba ésta posando metida en una bañera y ataviada con un vestido de época. Como la creación de esta obra maestra se produjo durante el invierno, colocaba el pintor lámparas encendidas bajo la bañera para que el agua se mantuviese caliente. Cuenta el anecdotario popular que, una de las veces en que Elizabeth se encontraba posando, las lámparas se apagaron y, poco a poco, el agua de la que rebosaba la bañera se fue quedando helada. Pese a ello, y debido a que el artista, preso de fiebre creativa, no se dio cuenta del incidente, la modelo no expresó queja alguna. Sin embargo, y a resultas del incidente, Elizabeth cayó muy enferma con un fuerte resfriado y su padre, considerando responsable al pintor, le obligó a pagar una fuerte indemnización.

Odilon Redon, Ofelia, 1900-05

 

“Ofelia” vista por Rimbaud

Avanzando en el tiempo, no tuvo la modelo mejor suerte que el personaje representado. Elizabeth Siddal, convertida por su esposo en el prototipo de mujer reflejada en sus cuadros, con una larga cabellera rojiza y una mezcla de fragilidad y fortaleza, y presa de constantes episodios de melancolía, se suicidaría en 1862 con una sobredosis de láudano al no poder superar la conmoción por el alumbramiento de una hija muerta.

Debido a la importancia que supuso para los prerrafaelitas la atención minuciosa a la naturaleza, Millais recorrió buena parte del cauce del río Hogsmill a la altura de Ewell, al sureste de Inglaterra, hasta encontrar una localización cuya vegetación se adecuase a la relatada en Hamlet. De hecho, las flores, árboles y plantas que Shakespeare hace recoger a Ofelia en su delirio y que sirven de marco en su infeliz desenlace, conllevan un significado oculto, muy en relación con el trasfondo simbólico con el que los prerrafaelitas caracterizaban sus lienzos.

(Esta información está copiada de aquí,magnífica entradasobre Ofelia en el arte)

Este óleo a su vez inspiró a Klimt para su retrato de Ria Munk tras el suicidio de esta.

Valorado en 26 millones de dólares el retrato de suicida de Gustav Klimt

También entre las aguas de un río (y no sabemos si entre flores, como la Ofelia de Shakespeare y de Millais) buscó su muerte Virginia Woolf (escritora feminista británica de la que hablaremos este curso)

¿Ser o no ser?

Esta tarde hemos comentado en clase el famosísimo monólogo de Hamlet. Pues bien, mira todo lo que dio de sí esta pregunta y esta obra:

Hamlet en la literatura

En el siglo XIX aparecen adaptaciones de la obra como la de Alejandro Dumas, centrada en el tema amoroso y en la que Hamlet permanece con vida.

Más recientemente se elaboran otras adaptaciones libres, como la del colombiano Fabio Rubiano, Cada vez que ladran los perrosHamlet Máquina, del alemán Heiner Müller y O incerto señor don Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Álvaro Cunqueiro.

https://i2.wp.com/www.centrodramatico.org/mediateca/feira10/imaxes/Espectaculos/Sarabela_Teatro/o_incerto_senor_don_hamlet_01.jpg

Sarabela Teatro llevó a escena la obra de Cunqueiro

Hamlet en el arte

La figura atormentada del protagonista del drama shakesperiano fue considerada prototípica de la personalidad romántica y por ello el gran representante del Romanticismo francés, Eugène Delacroix, le dedicó varios de sus cuadros: Hamlet, Hamlet y Horacio, etc…

Hamlet y el espectro

Hamlet y Horacio en el cementerio (1835, Musée du Louvre, París).

Delacroix también ilustró otra secuencia muy conocida como es la muerte de Polonio a manos del príncipe Hamlet. A ese suceso le dedicó dos obras :

-En una de ellas reproduce el instante en el que Hamlet descubre la presencia de otro hombre en la habitación de su madre.

-En el cuadro inferior que está a tu derecha, Delacroix quiso plasmar el momento en el que Polonio, tras ser descubierto por Hamlet, fallece.

Otro pintor que recogió una escena de la obra fue Daniel Maclise (1806-1870). El cuadro muestra la obra de teatro que tendrá lugar en la sala del castillo de Elsinor, en el Acto III. A la izquierda del cuadro, por encima de Ofelia, hay una estatua de la oración, y en el tapiz se representan La tentación en el Jardín del Edén y La Expulsión. En el otro lado del escenario, se encuentra una estatua de la Justicia y tapices que muestran El sacrificio de Abel y Caín asesinando a Abel. Estos temas bíblicos forman un alegórico contrapunto a la acción de la obra. Destaca el rostro atormentado de Claudio que mira hacia otro lado, mientras que la estatua de la justicia observa desde arriba. Maclise ha elegido representar el incidente clave de la obra de teatro, donde la tensión psicológica entre los personajes llega a un punto crítico. La escena puede ser vista como la representación de un juicio. Hamlet pone a Horacio como testigo, y el rey, en efecto, se perturba ante la representación de su propio asesinato (la información está copiada textualmente de aquí:

La escena de juego en Hamlet (1842, Forbes Magazine Collection, Nueva York).

También la Última escena de Hamlet (1884, Museo Nacional del Prado, Madrid) fue llevada al lienzo por el pintor español Salvador Sánchez Barbudo (1857-1917). Esta se desarrolla en una sala del castillo en la que se acaba de iniciar la apuesta promovida por el rey Claudio. Después del tercer asalto, Laertes hiere a Hamlet y, a su vez, es herido con su propia espada envenenada:

Puedes verla aquí con más detalle.

Por otra parte, Frans Hals también recoge en uno de sus cuadros a Hamlet:

Finalmente, cabe destacar la figura de William Blake, que también quiso inmortalizar, de nuevo, a Hamlet de esta manera.

 

Hamlet en la música

El drama del príncipe danés inspiró dos obras de Tchaikovsky: Obertura-Fantasía (Op. 67 a) y la Música incidental para Hamlet (Op. 67 b). El drama también fue adaptado a la ópera en 1872 por Ambroise Thomas.

Por otra parte, Hamlet ha dado nombre a un moderno grupo de rock español formado en los años 80.

Música incidental para Hamlet

Hamlet en el cine

La obra de Shakespeare ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones. Alguna de las versiones más reseñable es la protagonizada por Lawrence Olivier (1958):

En 1964 Grigori Kozintsev llevó la obra al cine. Destaca la banda sonora compuesta por Shostakovich (que tiene que sonarte porque la escuchamos en clase):

También destaca la película de Franco Zefirelli interpretada por Mel Gibson (1990) que nosotros veremos en clase. Aquí queda el trailer de la misma:

Finalmente, aquí queda el famosísimo monólogo interpretado por Kenneth Brannagh (1996) en la película que él dirigió:

En otras ocasiones la historia del príncipe danés ha sido adaptada a los tiempos modernos, como en Hamlet va en viaje de negocios, dirigida por el finlandés Aki Kaurismäki en 1987, o Hamlet (2000) en la que Ethan Hawke da vida a un Hamlet perdido en la ciudad de Nueva York. Así interpreta el famoso monólogo:

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He aquí contada por el señor Simpson:


En otros casos puede verso cómo el texto de Shakespeare está presente indirectamente, por ejemplo en la célebre comedia de Lubitsch Ser o no ser (1942) Aquí queda el trailer de la película. Si quieres verla la encontrarás en la biblioteca:

En la película En lo más crudo del crudo invierno,  dirigida por Kenneth Branagh unos actores van a interpretar esta obra de Shakespeare.

Incluso puede decirse que la muerte del rey y la posterior venganza sirvió de inspiración a los creadores de la película animada El rey león (1994). A muchos de vosotros os tiene que sonar (¡Mucho!)

Hamlet en el teatro

De todas la múltiples versiones que de esta obra se han hecho, os dejo aquí un trailer del Hamlet llevado al teatro por Tomaz Pandur. Está interpretada maravillosamente por la actriz Blanca Portillo:

Que cierren sus palabras esta entrada y que la pregunta que le da título siga creando miles de respuestas…