El taller de escritor (II)

Otra característica esencial de las novelas realistas es la aparición de  descripciones extensas y detalladas de ambientes (lugar de trabajo, viviendas, lugares de ocio, rincones de las ciudades, el mundo del trabajo) y personajes (fisionomía y carácter). Este es un rasgo que, evidentemente, comparte con la pintura, también muy descriptiva:

El vagón de tercera, de Daumier, 1862.

Un ejemplo de descripción detallada y minuciosa es el inicio de La Regenta, la conocida novela de Leopoldo Alas, Clarín:

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

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Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica.

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La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Este es un fragmento  de la serie televisiva basada en la obra de Clarín:

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El taller de escritor (I)

Al hilo de este cuadro de CourbertEl taller de pintor

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vamos a acercarnos a otro taller, el de los escritores realistas para ver cómo son  las características de las novelas realistas.

Los rasgos que definen la nueva forma de narrar del Realismo se desprenden de la pretensión con exactitud la realidad contemporánea.

  1. La novela realista respeta el principio de verosimilitud: excluye, por tanto, sucesos de tipo sobrenatural y presenta argumentos creíbles, con apariencia de verdad. En muchas ocasiones, y en esto hay que darle la razón a Juan, la novela nos ayuda a ver cómo era la sociedad de la época.

 

Así se observa, a través de las descripciones y los diálogos, la codicia de la burguesía y la falta de sensibilidad de esta ante el sufrimiento de otros sectores de la población. En el siguiente fragmento de Oliver Twist, Charles Dikens relata  el desconcierto que la petición de más comida provoca en los caballeros que rigen el orfanato en el que está internado el protagonista:

“Los miembros de esta junta eran hombres sapientísimos, sagaces y filosóficos; al fijar su atención en el Hospicio, advirtieron al instante lo que las gentes vulgares no hubieran descubierto jamás: ¡que a los pobres les gustaba aquello! (…) Establecieron, pues, la regla de que a todos los pobres se les ofreciese la opción_ ya que no había que obligar a nadie, ni mucho menos_ de morirse de hambre por un procedimiento gradual dentro del establecimiento, o rápidamente fuera de él. A tal fin, contrataron con la empresa distribuidora de aguas un suministro ilimitado de líquido; con un comerciante de cereales, la provisión periódica de pequeñas cantidades de harina de avena, y dieron tres comidas al día de unas gachas claras, más una cebolla dos veces por semana y medio panecillo los domingos. (…) Oliver Twist y sus compañeros sufrían desde hacía semanas la tortura de esa lenta inanición; por último, se hizo tan voraz y desaforada su hambre, que uno de los chiquillos que no estaba acostumbrado a aquello, ya que su padre tuvo una pequeña casa de comidas, anunció secretamente a sus compañeros que, si no le daban otro plato de gachas, tenía miedo de llegar a comerse al niño que dormía junto a él. Tenía la mirada extraviada, hambrienta, y le creyeron sin reserva. Se celebró un consejo, se echó a suertes quién debía acercarse al director después de cenar aquella noche para pedirle más, y le tocó a Oliver Twist. (…)

La Junta se hallaba reunida reunida en cónclave solemne cuando el señor Bumble penetró precipitadamente en la estancia, presa de gran excitación, y dirigiéndose al caballero de la elevada silla, dijo:

_ ¡Señor Limbkins, perdonadame…! ¡Oliver Twist ha pedido más! (…)

_ Ese niño acabará ahorcado_ exclamó el caballero del chaleco blanco_. Estoy completamente convencido de que ese niño acabará en la horca.”

La novela fue llevada al cine en varias ocasiones. Aquí queda el trailer de la versión de  Roman Polanski:

La aparición de la sociedad industrial a finales del s. XVIII dará  lugar a graves desigualdades sociales, a tajantes divisiones sociales, lo que nutre los argumentos de muchas obras. Las de Charles Dickens (1812-1870) muestran  un profundo compromiso con la sociedad nacida de la revolución industrial. Se le considera un autor que simpatiza con los personajes marginales y desfavorecidos, especialmente con los niños que padecen la explotación infantil y la miseria. Otras obras más conocidas destacan  Historia de dos ciudades, Casa desolada y Grandes esperanzas.   Este este es el trailer de la película de esta última:

No podemos olvidar David Copperfield. No sé si recordáis que Juliet citaba, en su carta a Sidnay,  la novela en La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey. 

“(…) Supongo que eso es lo que debía de sentir la gente cuando iban a la puerta de la editorial a buscar la última entrega de David Copperfield en cuanto salía de la imprenta.(…)”
Resultado de imagen de almas muertasLa decadencia de la aristocracia se percibe también en muchas obras realistas. Encontramos un ejemplo de ello en Almas muertas, del escritor ruso Nicolai Gógol:

Tendré que trasladarme a la ciudad ; allí poseo una casita. He de hacerlo pensando en los niños, que necesitarán maestros. Para la doctrina cristiana lo podría encontrar aquí, pero profesores de música y baile no los tiene uno en el campo por ningún dinero.

“No se puede llevar un pedazo de pan a la boca y hace que los niños aprendan baile”, pensó Chichikov. “Es extrañño”, pensó a su vez Platonov.

_ Sin embargo, hay que celebrar de algún modo el trato_ dijo Jlobuev_. ¡Eh, Kiriuska! ¡Trae una botella de champaña!

“No tiene un pedazo de pan, pero sí tiene champaña”, pensó Chichikov. Platonov no supo qué pensar.

Si Jlobuev había comprado champaña era porque se había visto obligado a hacerlo. Envió a la ciudad a compra alguna bebida, pero en la tienda no le fiaban. ¿Qué hacer si sentía sed? Un francés, recientemente llegado de San Petersburgo con vinos, abría crédito a todo el mundo. No le quedó otro remedio que compara el champaña. (…)”

Por otro lado, la Revolución industrial trae como consecuencia el desarrollo del mundo occidental, el enriquecimiento de la clase burguesa e la aparición del proletariado, que vive en unas pésimas condiciones laborales. Emile Zola en su novela Germinal denuncia la miseria del proletariado, en concreto la de unos trabajadores de las minas belgas que acabará desembocando en una huelga:

Resultado de imagen de germinal libro“(…) Cuando se lo hubo llevado al fondo de la cantera, le señaló una grieta que se veía en la hulla. Escapábase de allí un ruido parecido al que hace el agua cuando rompe a hervir, semejante también al silbido de un pájaro.

-Pon ahí la mano. ¿Sientes el aire?… Pues es el grisú.

Esteban quedó sorprendido. ¿No era más que aquello esa cosa terrible y misteriosa que producía hundimientos y voladuras? Catalina se reía, añadiendo que aquella mañana debía haber mucho, cuando tan azuladas estaban las luces.

-¡A ver si acabáis de charlar, holgazanes! -gritó la voz ruda de Maheu.

Catalina y Esteban se apresuraron a cargar las carretillas y a empujarlas hasta el plano inclinado, arrastrándose a gatas por el estrecho corredor. Al segundo viaje, estaban inundados de sudor, y les crujían los huesos como antes.

En la cantera, los obreros habían empezado a trabajar también. A menudo almorzaban deprisa para no enfriarse demasiado, y aquellas tostadas que se comían, lejos de la luz del sol, con silenciosa voracidad, les pesaban en el estómago como si fueran de plomo. Tendidos de costado, golpeaban con más ahínco, sin más idea que la de ganar un buen jornal, puesto que trabajaban a destajo. Todo desaparecía ante aquel furor de un salario disputado tan rudamente. Dejaban de sentir el agua que les calaba los huesos, los calambres producidos por las posturas violentas, y la oscuridad abrumadora de aquellos lugares, donde crecían enclenques y descoloridos como plantas encerradas en una cueva. Pero, a medida que avanzaba el día, el aire se emponzoñaba más y más, se cargaba de humo de las linternas, de la pestilencia del aliento y de la asfixia del grisú, que les cerraba los ojos como telas de araña, y que sólo había de barrer el aire libre de la noche cuando salieran de allí. Y ellos, en el fondo de aquella galería, bajo el peso de la tierra, a semejante profundidad, sin poder casi respirar, seguían trabaja que trabaja con los picos, para arrancar un poco más de carbón a las entrañas de la tierra.

En este fragmento de la película se refleja cómo vive el proletariado:

Como sabes, Émile Zola es el padre del Naturalismo. Además de Germinal ha escrito  Nana (biografía de una estrella del vodevil que ve en la prostitución su único medio de vida), La taberna (refleja el desastroso efecto que ejerce el alcohol sobre las clases trabajadoras)  y la saga familiar Les Rougon_ Macquart, formada por veinte novelas.

 

Las lecturas de la sociedad literaria (Wordsworth)

Wordsworth es uno de los escritores ingleses románticos más importantes, uno de los poetas lakistas. Ayudó al despliegue de la época romántica en la literatura inglesa con su publicación conjunta de Lyrical Ballads en 1798. Esta obra influyó notablemente en la literatura del siglo XIX. El primer momento en que se menciona a este autor es en una carta que Eben le envía a Juliet. En ella le habla de cómo iniciaron el Círculo Literario y de cuáles fueron los primeros libros que leyó. Entre ellos está uno de Wordsworth, del que dice que posiblemente estuviera pensando en hombres como él cuando escribió sus palabras.

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Más adelante, en la página 85, Clovis Fossey le envía también una carta a Juliet hablándole del círculo. Dice estar orgulloso de haber ido a las reuniones porque de no haberlo hecho, no habría conocido las obras de William Wordsworth.

Este autor se vuelve a mencionar en las páginas 130 y 131, en dos cartas que se envían Dawsey y Juliet. En la primera, Dawsey lo menciona como amigo de Charles Lamb. Dice que Wordsworth y otros de sus amigos piensan que Mary, su hermana, era la mejor compañía que el escritor hubiera podido tener, a pesar de haber sido ella quien asesinó a sus padres. Luego, Juliet le responde a Dawsey que Lamb tenía una capacidad para la empatía que ninguno de sus amigos podía alcanzar y que Wordsworth, uno de ellos, le había reprochado que no se preocupaba lo suficiente de la naturaleza.

Otro de los autores que menciona es Yeats, poeta y dramaturgo irlandés. Fue una de las figuras más representativas del renacimiento literario irlandés y uno de los fundadores de Abbey Theatre. Además, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1923. La mención que se hace a Yeats aparece en la página 85, en la carta que le envía Clovis a Juliet. En ella se queja de la selección de poemas que hace este autor en el libro The Oxford Book of Modern Verse ya que no aparece ningún poema de Owen ni de Sassoon. Yeats dijo: “deliberadamente he decidido no incluir ningún poema de la Primera Guerra Mundial. Les tengo aversión. El sufrimiento pasivo no es tema para la poesía”. Sin embargo, esto no le gusta a Clovis y le dice a Juliet: “el capitán owen escribió un verso:Resultado de imagen de yeats

‘¿Qué fúnebres tañidos se ofrendan para estos que mueren como reses? Solo la ira monstruosa de los cañones’. ¿Qué hay de pasivo en esto?, me gustaría saber. Así es exactamente como murieron. Lo vi con mis propios ojos, y al diablo con el señor Yeats”.

  Foto extraída de aquí.

 

 

Uxía Bouza.

Las lecturas de la sociedad literaria (las hermanas Brontë)

También se comentan en la obra las novelas y las vidas de las hermanas Brontë.

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Anne Brontë, nacida en Thorton, Yorkshire del Oeste, el 17 de enero de 1820  y murió en Scarborough, 28 de mayo de 1849 fue una novelista y poetisa británica, la más joven de la familia Brontë, autora de dos novelas que hoy son clásicas de la literatura inglesa. Una de las obras más destacadas de la misma es Agnes Grey, que narra la vida de una institutriz. 

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La novela narra la historia de Agnes Grey, la hija de un pastor cuya familia cae en la miseria. Desesperada por ganar dinero para su propio mantenimiento, toma uno de los pocos trabajos disponibles para las damas respetables de la era victoriana —el de institutriz para los hijos de familias de clase alta—. Al trabajar con dos familias diferentes (los Bloomfield y los Murray), se da cuenta de los problemas que enfrenta una joven mujer que debe intentar llevar las riendas de unos niños mimados e indisciplinados sólo para vivir de su trabajo. También se percata de la capacidad de la riqueza y el estatus para destruir valores sociales. Tras la muerte de su padre, Agnes abre una pequeña escuela con su madre y encuentra la felicidad junto a un hombre que la quiere tal y como es.

Por otra parte Charlotte Brontë también narra en Jane Eyre la historia de una institutriz . La novela se llevó al cine en varias ocasiones. Aquí queda un fragmento de una de las adaptaciones:

La otra hermana, Emily Brontë es autora de  Cumbres borrascosas.  

Aquí queda un trailer de la película basada en la novela:

Alba Pereira

Las lecturas de la sociedad literaria (Jane Austen)

En la novela epistolar La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey son muchos los autores que se nombran a lo largo de sus páginas, ya que los miembros de la Sociedad hablan sobre sus lecturas, las que más les han gustado y las que no, y también los autores de las mismas.

Una de las autoras que se nombra es Jane Austen. Esta es citada por primera vez en la página doscientos veinte del libro cuando Juliet acusa a Sidney de haberle dicho algo a Isola que ella desconoce pero que hizo a la mujer detenerse antes de leer Orgullo y prejuicio, novela de esta autora, para reprocharle a la propia Juliet que nunca antes le hubiese hablado sobre esa bella historia de amor.

Jane Austen fue una novelista británica nacida en Steventon, Gran Bretaña, en el año 1775 y muerta en el año 1817 en Winchester. Perteneciente a una familia burguesa agraria, Jane fue la séptima de ocho hermanos, encargándose su padre de la educación de todos ellos. Pero cuando este murió, la familia se trasladó a Chawton, un pueblo de Hampshire, donde la escritora redactó la mayoría de sus novelas. La suya fue una vida tranquila y sin grandes acontecimientos, puesto que tampoco llegó nunca a casarse ni a formar una familia.

La escritora contó desde un principio con una acogida excelente para sus novelas, en un momento en que la temática romántica parecía agotada. Las mismas se caracterizan por la minuciosa y sutil ironía con la que Austen describe el ambiente que la rodea, el cual no es otro que el suyo propio, el de la burguesía acomodada, y el exhaustivo análisis de los diferentes matices psicológicos de sus personajes.
Además, la vida de la propia autora fue llevada al cine en varias ocasiones, destacando la película Becoming Jane (en español, La joven Jane Austen). Esta es una película biográfica británica-irlandesa de 2007, dirigida por Julian Jarrold y protagonizada por Anne Hathway, quien se mete en la piel de Jane Austen. Esta película se inspira en la vida de la autora y su posible relación con Thomas Lefroy, un político y juez irlandés. Todo el filme se basa en acontecimiento reales que fueron recogidos en el libro Becoming Jane Austen, de Jon Spence. 

Jane Austen escribió un total de seis novelas: Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad, La abadía de Northager, El parque de Mansfield, Emma y Persuasión (publicada póstumamente). A estas hay que añadirle aquellas incompletas que aparecieron un tiempo después de su muerte, como son Los Watson, Fragmentos de una novela, Plan para una novela y su correspondencia, publicada bajo el título de Cartas.

La primera de ellas, la cual se nombra en este libro, Orgullo y Prejuicio, es considerada la mejor de sus novelas, la cual comenzó a escribir en el año 1796, pero que no se publicaría hasta 1813. En ella, Austen relata la historia de las cinco hermanas Bennet y las tribulaciones de sus respectivos amoríos. La misma da comienzo cuando dos ricos jóvenes, el señor Bingley y el señor Darcy, llegan a la región de los Bennet y la madre de familia señala a ambos como posibles maridos de algunas de sus hijas. En un principio la relación entre la hija mayor, Jane, y el señor Bingley parece muy prometedora pero, por influencia del arrogante señor Darcy, se frustran todas las esperanzas. La intervención de Elizabeth, la hija segunda, perspicaz, consciente de su valor y algo rebelde, determinará el rumbo de la novela, protagonizando junto a Darcy una de las historias de amor más leídas a lo largo de más de dos siglos, en la que el opresivo ambiente de la familia, la presión del matrimonio, la diferencia de clases, el fantasma de la pobreza y la delicada sensibilidad de una heroína decidida, toman el protagonismo.

De esta última también se han realizado varias películas, entre la que cabe destacar Orgullo y prejuicio de 2005, dirigida por Joe Wright y protagonizada por Keira Knightley, Matthew Macfadyen.

Iria Regueira Acebedo

Hija de un hada

La Bella Dama Sin Piedad

¡Oh caballero! ¿Qué te aqueja,
vagando solo y pálido?
Marchitóse en el lago la hierba
y no cantan los pájaros.

¡Oh caballero! ¿Qué te aqueja,
tan hosco y dolorido?
Colmado está el granero de la ardilla
y la cosecha en casa.

Veo un lirio en tu frente
con relente de angustia y rocío de fiebre.
y, enferma, en tus mejillas una rosa
que pronto ha de secarse.

Hallé una dama en los prados,
-hija de un hada- muy hermosa.
Era largo su pelo y era veloz su pie
y su mirar salvaje.

Le tejí una guirnalda, que puse en su cabeza
le tejí brazaletes y ceñidor fragante,
en mí fijó sus ojos, como una enamorada,
y gimió dulcemente.

En mi manso corcel la senté entonces
y no ví ya otra cosa en todo el día,
pues se inclinaba, entonando
una canción de hadas.

Encontró para mí raíces exquisitas
y miel silvestre y maná de rocío.
y en una extraña lengua me dijo muy segura.
“¡De verdad que te quiero!”

A su gruta de elfos me condujo
y allí echóse a llorar y dio un suspiro,
y allí con besos le cerré los ojos
tan salvajes y tristes.

Y allí me durmió ella con sus leves canciones
y allí soñé, ¡qué desventura!
Tuve el último sueño que soñara
en la ladera fría.

Vi a reyes pálidos y a príncipes,
a pálidos guerreros con palidez de muerte,
y clamaban: “¡La dama sin entrañas
te tiene ya cautivo!”

Vi en las tinieblas sus hambrientos labios,
para darme el aviso terrible, muy abiertos:
y me hallé al despertar,
en la ladera fría.

He aquí por qué vivo
vagando en estas tierras solo y pálido,
aunque en el lago seca esté la hierba
y no canten los pájaros.

El autor es el poeta romántico John Keats. Este es uno de los poetas románticos británicos cuya obra está teñida de melancolía. En esta entrada anterior ya he hablado de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La Belle Dame sans Merci” de John William Waterhouse

En este blog aparece una interesante interpretación del poema y también varios cuadros inspirados en el mismo.

La Belle Dame sans Merci de Frank Dicksee

“La Belle Dame sans Merci” de Frank Cadogan Cowper

¡Hagan espacio para el teatro!

Así que, aquí estamos una vez más. Reunidos de nuevo en la primavera, 55 años desde nuestra reunión inaugural, para celebrar el Día Mundial del Teatro. Solo un día, 24 horas, se dedica a celebrar el teatro en todo el mundo. Y aquí estamos en París, la ciudad principal del mundo para atraer a grupos teatrales internacionales, para venerar el arte del teatro.
París es una ciudad mundial, apta para contener en un día de celebración, las tradiciones del teatro mundial; desde aquí en la capital de Francia, podemos transportarnos a Japón experimentando el teatro Noh y Bunraku, trazar una línea desde aquí a pensamientos y expresiones tan diversas como la Ópera de Pekín y Kathakali; el escenario nos permite permanecer entre Grecia y Escandinavia mientras nos envolvemos en Esquilo e Ibsen, Sófocles y Strindberg; nos permite volar entre Gran Bretaña e Italia mientras reverberamos entre Sarah Kane y Pirandello. En el curso de estas veinticuatro horas podemos ir de Francia a Rusia, de Racine y Moliere a Chejov; incluso podemos cruzar el Atlántico como un rayo de inspiración para servir en un Campus en California, atrayendo a un joven estudiante allí a reinventarse y hacerse un nombre en el teatro.
De hecho, el teatro tiene una vida tan próspera que desafía el espacio y el tiempo; sus piezas más contemporáneas se nutren de los logros de los siglos pasados e incluso los repertorios más clásicos se vuelven modernos y vitales cada vez que se representan de nuevo. El teatro renace siempre de sus cenizas, mudando sólo sus convenciones anteriores en sus nuevas formas: así es como se mantiene vivo.
El Día Mundial del Teatro obviamente no es un día cotidiano para ser integrado con el discurrir de los demás días. Nos da acceso a un inmenso espacio-tiempo continuo a través de la pura majestuosidad del canon global. Para tener la capacidad de conceptualizar esto, permítanme citar a un dramaturgo francés, tan brillante como discreto, Jean Tardieu: al pensar en el espacio, Tardieu dice que es sensato preguntar “¿cuál es el camino más largo de uno a otro?”…Sugiere medir el tiempo “en décimas de segundo, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra ‘eternidad’ “… Para el espacio-tiempo, sin embargo, dice: “antes de que te duermas, fija tu mente en dos puntos del espacio y calcula el tiempo que toma, en un sueño, ir de uno a otro”. Es la frase en un sueño la que siempre se ha quedado conmigo. Parece como si Tardieu y Bob Wilson se hubieran conocido. También podemos resumir la singularidad temporal del Día Mundial del Teatro citando las palabras de Samuel Beckett, que hace que el personaje de Winnie diga, en su estilo expeditivo: “Oh, qué hermoso día habrá sido”. Al pensar en este mensaje, que me siento honrada de haber sido invitada a escribir, recordé todos los sueños de todas estas escenas. Como tal, es justo decir que no vine sola a esta sala de la UNESCO; cada personaje que he interpretado está aquí conmigo, papeles que parecen desvanecerse cuando cae la cortina, pero que han tallado una vida subterránea dentro de mí, esperando para socorrer o destruir los papeles que siguen; Phaedra, Araminte, Orlando, Hedda Gabbler, Medea, Merteuil, Blanche DuBois

Angélica lo ha vuelto a hacer, por Machús Osinaga

La actriz, Angélica Lidell,  en Carta de San Pablo a los Corintios

Imagen extraída de aquí

También, complementándome mientras estoy hoy ante ustedes, están todos los personajes que amé y aplaudí como un espectadora. De esta forma, por lo tanto, pertenezco al mundo. Soy griega, africana, siria, veneciana, rusa, brasileña, persa, romana, japonesa, una newyorquina, una marsellesa, una filipina, una argentina, una noruega, una coreana, una alemana, una austriaca, una inglesa – una verdadera ciudadana del mundo, por virtud del ensamblaje personal que existe dentro de mí. Ya que es aquí, en el escenario y en el teatro, donde encontramos la verdadera globalización.
Laurence Olivier anunció en el Día Mundial del Teatro en 1964 que, después de más de un siglo de lucha, se acababa de crear un Teatro Nacional en el Reino Unido, al que inmediatamente quiso transformar en un teatro internacional, al menos en términos de su repertorio. Sabía muy bien que Shakespeare pertenecía al mundo.
Al investigar la escritura de este mensaje, me alegró saber que el mensaje inaugural del Día Mundial del Teatro de 1962 fue confiado a Jean Cocteau, un candidato apropiado debido a su autoría del libro Around the World Again in 80 Days (Alrededor del mundo otra vez en 80 días). Esto me hizo darme cuenta de que he ido alrededor del mundo de una manera diferente. Lo hice en 80 representaciones o en 80 películas. Incluyo películas en esta celebración ya que no hago distinciones entre interpretar en el teatro o interpretar en películas, lo que incluso me sorprende cada vez que lo digo, pero es cierto, así es, no veo diferencia entre los dos.
Hablando aquí no soy yo misma, no soy una actriz, soy una de las muchas personas que el teatro usa como un conducto para existir y es mi deber ser receptivo a esto – o, en otras palabras, nosotros no hacemos que el teatro exista, es más bien gracias al teatro que existimos. El teatro es muy fuerte. Resiste y sobrevive a todo, guerras, censores, penuria.
Basta con decir que “el escenario es una escena desnuda de un tiempo indeterminado” – todo lo que necesita es un actor. O una actriz. ¿Qué van a hacer? ¿Qué dirán? ¿Hablarán? El público espera, lo sabrá, porque sin el público no hay teatro – nunca lo olvidéis. Una sola persona es ya una audiencia. Pero ¡esperemos que no hayan demasiados asientos vacíos! Las realizaciones de las producciones de Ionesco están siempre llenas, y él representa este valor artístico franco y hermoso teniendo, al final de una de sus obras, una la vieja señora que dice; “Sí, sí, muere en plena gloria. Muramos para entrar en la leyenda… al menos tendremos nuestra calle… ”
El Día Mundial del Teatro lleva 55 años existiendo. En 55 años, soy la octava mujer en ser invitada a pronunciar un mensaje – si se puede llamar a esto un “mensaje” -. Mis predecesores (oh, cómo se impone la masculinidad de la especie) hablaron del teatro de la imaginación, la libertad y la originalidad para evocar la belleza, el multiculturalismo y plantear preguntas sin respuesta. En 2013, hace apenas cuatro años, Darío Fo dijo: “La única solución a la crisis radica en la esperanza de la gran caza de brujas contra nosotros, especialmente contra los jóvenes que quieren aprender el arte del teatro: así una nueva diáspora de actores surgirá que indudablemente extraerán de esta limitación beneficios inimaginables al encontrar una nueva representación”. Beneficios inimaginables – suena como una buena fórmula, digna de ser incluida en cualquier retórica política, ¿no les parece? …
Como estoy en París, poco antes de una elección presidencial, quisiera sugerir que aquellos que aparentemente anhelan gobernarnos deben ser conscientes de los beneficios inimaginables que produce el teatro. Pero también me gustaría destacar, ¡no a la caza de brujas!
El teatro representa para mí el otro en su diálogo y es la ausencia del odio. “Amistad entre los pueblos” – ahora, no sé mucho sobre lo que esto significa, pero creo en la comunidad, en la amistad entre espectadores y actores, en la unión duradera entre todos los personas que el teatro reúne – traductores, educadores, diseñadores de vestuario, artistas de escena, académicos, profesionales y audiencias. El teatro nos protege; nos da cobijo… Creo que el teatro nos ama… tanto como lo amamos nosotros…
Recuerdo un director de escena para el cual trabajé, que, antes de que subiera la cortina nocturna gritaba, con plena firmeza de garganta “¡Hagan espacio para el teatro!” – y éstas serán mis últimas palabras esta noche. Gracias