Llevaba en la cabeza una lechera…

un cántaro al mercado. Y también muchos siglos de historia, como hemos visto en clase, y un cuadro de Vermeer :

Johannes Vermeer - Het melkmeisje - Google Art Project.jpg

Y un cuento de Manuel Rivas, en Que me queres, amor?

Pero para que Paco Ibáñez cantase “El cuento de la lechera” de Félix María de Samaniego, antes alguien tuvo que recopilar esta historia en el Panchatantra.

El rey Alfonso X el Sabio mandó traducir esta obra al castellano en la Escuela de Traductores de Toledo. Se llamó al conjunto de relatos Calila y Dimna. En esa misma época Don Juan Manuel leería esa recopilación de cuentos. Esta sería fuente de inspiración para su El conde Lucanor, obra en la que encontramos esta variante del cuento.

Ya en el siglo XX, Buero Vallejo en su obra Historia de una escalera le hacía un guiño a esta clásica lechera. Este es el final del primer acto:

“(…) FERNANDO.-(Abrazándola por el talle.) Carmina, desde mañana voy a trabajar de firme por ti. Quiero salir de esta pobreza, de este sucio ambiente. Salir y sacarte a ti. Dejar para siempre los chismorreos, las broncas entre vecinos…
Acabar con la angustia del dinero escaso, de los favores que abochornan como una bofetada, de los padres que nos abruman con su torpeza y su cariño servil, irracional…
CARMINA.- (Reprensiva.) ¡Fernando!
FERNANDO.- Sí. Acabar con todo esto. ¡Ayúdame tú! Escucha: voy a estudiar mucho, ¿sabes? Mucho. Primero me haré delineante. ¡Eso es fácil! En un año… Como para entonces ya ganaré bastante, estudiaré para aparejador. Tres años. Dentro de cuatro años seré un aparejador solicitado por todos los arquitectos. Ganaré mucho dinero. Por entonces tú serás ya mi mujercita, y viviremos en otro barrio, en un pisito limpio y tranquilo. Yo seguiré estudiando. ¿Quién sabe? Puede que entonces me haga ingeniero. Y como una cosa no es incompatible con la otra, publicaré un libro de poesías, un libro que tendrá mucho éxito…
CARMINA.- (Que le ha escuchado extasiada.) ¡Qué felices seremos!
FERNANDO.- ¡Carmina! (Se inclina para besarla y da un golpe con el pie a la lechera, que se derrama estrepitosamente. Temblorosos, se levantan los dos y miran, asombrados, la gran mancha en el suelo.)”
Aquí puedes leer la obra completa.

Y algo tendría la historia porque siglos antes, el fabulista griego Esopo escribió la misma historia recogida en el Panchatantra pero a su manera.

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