El coraje de una mujer

No podemos olvidar que en el siglo XVIII se traducen al inglés algunas novelas españolas como El lazarillo de Tormes y El Quijote (no tenemos ninguna duda de que han sido leídas por los autores ingleses). Seguro que Defoe fue uno de ellos. En esta ocasión deja a Robinsosn en la isla y nos cuenta la historia del coraje de una mujer que tiene que sobrevivir en un mundo hostil. Son muchas las mujeres que lo han hecho y lo siguen haciendo, pero pocas historias han sido recogidas en los libros. Esta es una de las primeras veces que ocurre. La protagonista de Moll Flanders es una mujer de orígenes humildes que lucha por ascender socialmente.

Madre de una convicta de la prisión de Newgate, en Londres, Moll Flanders, después de una adolescencia feliz con una madrastra de buen corazón, entra como sirviente en una casa, donde se queda embarazada de uno de los hijos de los amos. Huye de allí, y tras un matrimonio desgraciado, con su propio hermanastro, y de abandonar a sus hijos, Moll decide sacar provecho a todos sus encantos e intentar enamorar a algún hombre rico. Sin embargo, no saldrá bien parada de la nueva estrategia, ya que todos los hombres con los que mantiene una relación le defraudan de una manera u otra. Desesperada, nuestra heroína opta por convertirse en una «pícara» ladrona que se aprovechará de la gente honrada. Al poco, es hecha prisionera y se encontrará en la cárcel con el único hombre del cual se había enamorado. ¿Podrá Moll alguna vez reconciliarse con la sociedad que desde siempre parece haberle dado la espalda? (Información que aparece en la contracubierta del libro publicado por Planeta)

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Fotograma de la película Moll Flanders, el coraje de una mujer

Por otro lado  Tom Jones, de Henry Fielding  es otra novela picaresca inglesa que gozó de mucho éxito. También fue llevada al cine en varias ocasiones:

 

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“¡Feliz quien, como Ulises, ha hecho un largo viaje…!”

En 1726, Jonathan Swift (1667-1745) publica Los viajes de Gulliver. Se trata de un falso libro de viajes estructurado en cuatro secciones que reproducen las secuencias de travesía, naufragio, descubrimiento de lugares fantásticos y regreso. Gulliver narra, con un estilo sencillo y en primera persona, los hechos que le ocurren tras naufragar y pasar por extraños lugares:

  • Liliput, nación cuyos habitantes son diminutos. El contraste entre su insignificancia y el alto concepto que tienen de sí mismos los convierte en una metáfora burlesca de la condición humana.

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(Imagen extraída de aquí)

  • Brobdingnag, lugar habitado por gigantes compasivos y civilizados. Con ellos, Gulliver toma conciencia de su nimiedad.

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(Procedencia de la imagen)

  • Balnibarbi, sobre el que gravita la isla de Laputa, habitada por pensadores ajenos a la realidad y absortos en modelos matemáticos. Esto permite a Swift burlarse de los excesos de la ciencia. En la isla de Glubbdubdrib, tras conversar con grandes hombres de la Antigüedad, descubre que unos comentaristas han tergiversado la historia, atribuyéndoles falsas virtudes. Después va a la isla de Luggnagg, donde nacen personas inmortales, que padecen interminables achaques y aflicciones.

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(Imagen tomada de aquí)

  • País de los hoyhnhnms. Resultado de imagen de País de los houyhnhnmsSus habitantes son caballos que encarnan un ideal de racionalidad y convivencia, en contraste con los yahoos, seres humanos de características físicas y morales repulsivas, símbolo de la verdadera naturaleza humana, que abocan al protagonista a la misantropía.

Los dos objetivos de esta obra son: parodiar, a la manera cervantina, los libros de viajes (género de gran éxito en la época, que fomentaba la credulidad y una absurda fiebre por todo lo nuevo) y realizar una feroz sátira de la sociedad inglesa contemporánea y, en última instancia, de la condición humana.

La imagen está extraída de esta página.

Como cabe suponer la película fue llevada al cine en varias ocasiones. Esta es una de las adaptaciones de la misma:

Nota: la información recogida en esta entrada está copiada del manual Literatura Universal Bachillerato 1, de la editorial Oxford. El título de la entrada es el primer verso de este soneto de Joachim du Bellay.

 

Te llamaré Viernes

En 1719 se publica Robinson Crusoe escrita por Daniel Defoe. Se trata de una autobiografía ficticia inspirada en la historia real de un marinero escocés que naufragó en el archipiélago de Juan Fernández (Chile). Estas islas se conocen con el nombre de Robinson Crusoe.

La magnífica editorial Mediavaca ha publicado un hermosísimo álbum ilustrado que recoge la historia del naúfrago sin texto, solo con imágenes.

El protagonista es Robinson, un rico comerciante inglés, único superviviente de un naufragio, que ha de superar todo tipo de adversidades en una isla desierta. Se cuenta cómo, tras sobreponerse a la desesperación inicial, Robinson construye un hogar, caza animales y cultiva la tierra; todo ello mientras lee la Biblia y escribe un diario. La aparición de Viernes, al que Robinson ilustra y convierte al cristianismo, permite al autor reflexionar sobre la educación y la razón, la religión, la soledad o el sentido de la vida. La idea central de la novela es el sometimiento de la naturaleza por parte del ser humano, que, por medio de la razón, el esfuerzo y el trabajo, puede civilizar el entorno y construir un sistema de producción rentable y ordenado.

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Un mapa de la isla de Robinson extraído de aquí.

En definitiva, esta obra recoge la concepción del hombre moderno, capaz de hacerse a sí mismo y de transformar, con esfuerzo e inteligencia, su entorno. Por otro lado Viernes es un indígena que anticipa el ideal del buen salvaje que años después definirá Rousseau. El filósofo imaginó al hombre en su estado primigenio como un ser incorrupto, justo y pacífico. El “buen salvaje” vagaba por la naturaleza, carente de domicilio y en paz con sus semejantes hasta que las terribles desigualdades que hubo de afrontar como consecuencia de la vida en sociedad, “del dominio del hombre por el hombre”, despertaron en él su notable perversidad.

Dice aquí Luis Landero que “a ser posible esta novela hay que leerla en una tarde desapacible de invierno, cuando el hogar recupera su condición originaria de refugio frente a las amenazas de un mundo siempre hostil. (…)”. No sé si llegaremos a tiempo, porque el invierno se acaba, pero esperemos que haya tarde desapacible para que la leas, pues es una de las lecturas optativas.

Nunca una película compensará un libro, pero aquí queda un trailer de una de las adaptaciones cinematográficas de la obra:

Y si te enganchas, al libro o la peli, y quieres saber más de Viernes puedes leer Viernes o la vida salvaje de Michael Tournier. Y tal vez puedas decir, como Almudena Grandes: Te llamaré Viernes.

El héroe filósofo

El héroe filósofo es el protagonista del Siglo de las Luces.  Pero, sin duda es un reflejo del propio autor, puesto que, como él usa la razón como un criterio universal y las ideas como únicas armas de entendimiento entre los seres humanos.  Ya en Hamlet y Macbeth hemos visto esa voluntad de razonar el mundo, de explicarlo, si bien en un contexto donde las pasiones no están sujetas a la Razón. Esto ya no ocurre en el siglo XVIII en el cual los protagonistas examinan los valores morales de las distintas naciones o encarnando él mismo una idea filosófica. Como todo héroe este también tendrá un poderoso enemigo: la ignorancia, el prejuicio o la maldad humana. Además, los autores que inventan a este héroe sufrirán la denuncia y la represión del Estado y la Iglesia.

Denis Diderot es autor de dos novelas filosóficas con forma dialogada: El sobrino de Rameau, donde denuncia la corrupción e hipocresía aristocráticas, y Jacques o el fatalista, que plantea el debate entre el libre albedrío y el fatalismo, según el cual los sucesos del universo y de la vida se encadenan de modo inexorable, por lo que el ser humano está sometido a un determinismo natural. También Voltaire ( 1694-1778) exploró la narración filosófica con El ingenuo en la cual el joven protagonista, un verdadero ingenuo, irá desenmascarando en sus viajes, a través de episodios llenos de ironía, la hipocresía de las convenciones morales vigentes en la época.

Nórdica Libros (interesante editorial, por cierto) ha publicado la obra de Diderot junto con una obra de teatro de la dramaturga catalana Angélica Lidell (de ella os hablaré cuando tratemos el teatro del siglo XXI)

El mismo autor en Cándido o el optimismo cuenta en tono burlesco los viajes de su protagonista, que encarna el “optimismo metafísico” (o la creencia de que vivimos en el menos malo de los mundos posibles), verdadero héroe filósofo que sufre a lo largo de la historia múltiples penas y adversidades.

Portada Voltaire Cándido

El protagonista de esta historia es Cándido, criado en el castillo de Westfalia donde su maestro, el filósofo Pangloss; le hace creer que nuestro mundo es el mejor de todos los mundos posibles debido a su ideal optimista de la vida. Posteriormente, será expulsado de Westfalia por besar a Cunegunda, la hija del barón (dueño del castillo) y una vez fuera, los búlgaros atacan su tierra natal. El protagonista huye a Holanda apenado por la muerte de sus seres queridos y sobre todo de su amor hasta que encuentra a Pangloss muy enfermo pidiendo limosna. Al curarle, el filósofo dice a Cándido que su chica sigue viva. Así que realiza un viaje que le llevará por todo el mundo hasta encontrarla. En esta aventura observa cómo es realmente el mundo, nada que ver con los ideales optimistas de su maestro porque nadie en verdaderamente feliz y todas las personas tienen una vida desgraciada. Al final de la obra descubre que el secreto de la felicidad reside en “cultivar nuestro propio huerto”.  (La información y la imagen están extraídas de aquí.)

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La obra también tiene una adaptación en banda diseñada que puedes ver aquí.

Amistades peligrosas

Otro autor que cultivó la novela epistolar fue Choderlos de Laclos (1741-1803), militar francés en los turbulentos años que cierran el Siglo de las Luces y en los primeros que van orientándose hacia la renovación romántica. Su obra más destacada es Las amistades peligrosas, que ejemplifica la novela epistolar, con el planteamiento de unos hechos que van ganando en complejidad y tensión hasta su dramático final.  El argumento gira en torno a la astuta y perversa pareja protagonista, dos aristócratas ociosos y libertinos, la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, antiguos amantes que se entretienen en seducir, manejar y destruir a otros personajes más jóvenes e ingenuos. Así, Valmont tratará de enamorar la Presidenta Tourvel, la más virtuosa de las damas. Pero cuando los propios celos de la Marquesa y ciertos insospechados escrúpulos morales entran en juego, y ambos libertinos empiezan a convertirse en rivales, todo se complica y se dirige a un inevitable final fatal, con un duelo mortal.

Fragmento de la adaptación cinematográfica de la novela.

Por otra parte, Samuel Richardson con Pamela dio origen al subgénero de la novela sentimental. Se trata de una novela epistolar que plantea temas como la lucha por la identidad de las mujeres del siglo XVIII.

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(Procedencia de la imagen)

El argumento de Pamela, como el de las otras dos novelas de Richardson, es muy sencillo. Perfila la historia de una muchacha que presta sus servicios en casa de una señora noble que acaba de fallecer instantes antes de iniciarse la novela. Queda la doncella al cuidado del hijo de la difunta, Mr. B., joven que se siente atraído por ella y que la intenta seducir. Pamela se resiste y defiende a ultranza su virtud. Se ve sometida a peligros, privaciones y vejaciones, hasta pensar en el suicidio como único medio de preservar su virginidad. Pero su fe en Dios le permite evitar tamaña locura y conservar su pureza a la vez. Al fin, arrepentido el señorito de tanta villanía, le deja en libertad de volver a casa de sus padres. Todos estos relatos los conocemos por las cartas que Pamela escribe a sus progenitores. Cuando es recluida por no acceder a los deseos del amo escribe un diario que, con la complicidad malvada de una criada, irá a parar a manos del señorito. Con la lectura del mismo, Mr. B. conoce mejor el pensamiento de Pamela, lo que ésta siente por él y se decide a escribirle una carta rogándole que regrese y se case con él. Pamela, que también estaba enamorada (o al menos así nos la presenta el autor), opta por esta alternativa, desposándose con Mr. B. La información está copiada de aquí.

20 de abril del 90

Celtas Cortos, en 1991 publicaba un disco llamado “Cuéntame un cuento”. En él se incluía una canción con forma epistolar:

Pues bien, el género epistolar ya tenía ilustres antecedentes en poetas clásicos que habían asumido esta fórmula para hacer hablar a los personajes (Ovidio en sus Heroidas) y varios filósofos antiguos habían empleado las cartas para exponer su pensamiento (Cartas a Lucilio, de Séneca). Sin embargo, en el siglo ilustrado la epístola asume todos los elementos de la novela y se profundiza en la psicología de los personajes.  Además, lo epistolar resulta muy adecuado para los fines ilustrados por su afán didáctico (hay intercambio de opiniones, puntos de vista lo que permite una visión más crítica). Sin embargo, ya adelanta el Romanticismo, pues el lector de una novela epistolar tiende a identificarse con el yo que se refleja, de manera subjetiva, en la escritura. Este “vivir” las aventuras y emociones de otra persona abre la puerta al posterior movimiento.

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Tal vez la obra más relevante sea Cartas persas de Montesquieu. En ellas se comparaban y criticaban mediante el contraste, los usos y costumbres de distintas naciones. De este cotejo Francia salió mal parada. El argumento es el que sigue: unos persas viajan por Francia e intercambias cartas con unos amigos y conocidos. Tienen cabida en ellas todos los temas: las costumbres familiares, las artes y los oficios, los ritos sociales, el carácter de los nacionales…  En España José Cadalso imitó a Montesquieu con sus Cartas marruecas. En ellas dos marroquíes y un español intercambian cartas con esta misma actitud ilustrada.

En el intenso debate de ideas que se da en la Europa del siglo XVIII, la carta (por lo general breve, concisa, directa) consiguió convertirse en un magnífico instrumento de propaganda o difusión de ideas. Hizo este uso de ellas Voltaire con sus Cartas filosóficas, que rozan el ensayo. En ellas hace una defensa de la libertad y de la tolerancia en todos los aspectos, pero sobre todo desde el punto de vista religioso.

Pero la carta no solo conquista a la literatura de ideas, sino también entra en el territorio de la novela, de manera que el autor exige que su lector se implique en lo que lee hasta identificarse totalmente con la propuesta emocional que se le presenta (¡ojo, que ya nos acercamos al Romanticismo!). El ejemplo máximo de ello es, otra vez, Rousseau con Julia, o la nueva Eloísa. La estructura de la obra es sencilla: enamorada de su preceptor Saint_ Preux , la protagonista inicia con este una larga relación epistolar.  A lo largo de cientos de cartas escritas por varios personajes (lo que permite el perspectivismo) se hacen reflexiones sobre la belleza, la moral, la virtud, el arte, la vida en la naturaleza…, siempre con gran lirismo y emoción. La obra está inspirada en la historia de los amores de los amantes medievales Abelardo y Eloísa. La trágica historia de estos amantes interesará durante siglos a la literatura universal. Pedro Abelardo (1079-1142) es, además de un famoso teólogo medieval, un gran escritor que ha transmitido su dolorosa tragedia sentimental en el emotivo relato Historia de las desdichas de Abelardo. Abelardo se enamoró de su discípula Eloísa, pero sus amores fueron descubiertos por el tío de ella, quien acabó ordenando la castración del filósofo. Abelardo toma los votos y pide a su amada que consagre también su vida a Dios.  En el convento, Eloísa lee la Historia de su amado. Al recordar sus desdichas, ella le escribirá una extensa carta. Abelardo le responderá y entre ambos se establecerá un apasionante intercambio epistolar.

Joaquín Sabina también se inspiró en estos amantes para escribir esta canción:

Más Confesiones

Entre 1782 y 1789 se publicó la obra que alumbró una nueva forma de hacer memoria de la propia vida: las Confesiones de Jean Jacques Rousseau (1712-1778), escritor y filósofo ilustrado.  En esta página hay un artículo muy interesante sobre la obra. Así comienza la obra:

“He aquí lo que hice, lo que pensé y lo que fui. Con igual franqueza dije lo bueno y lo malo. Nada malo me callé ni me atribuí nada bueno; si me ha sucedido emplear algún adorno insignificante, lo hice sólo para llenar un vacío de mi memoria. Pude haber supuesto cierto lo que pudo haberlo sido, mas nunca lo que sabía que era falso. Me he mostrado como fui, despreciable y vil, o bueno, generoso y sublime cuando lo he sido. He descubierto mi alma tal como Tú la has visto, ¡oh Ser Supremo! Reúne en torno mío la innumerable multitud de mis semejantes para que escuchen mis confesiones, lamenten mis flaquezas, se avergüencen de mis miserias. Que cada cual luego descubra su corazón a los pies de tu trono con la misma sinceridad; y después que alguno se atreva a decir en tu presencia: “Yo fui mejor que ese hombre.”
Nací en Ginebra en 1712, Fueron mis padres los ciudadanos Isaac Rousseau y Susana Bernard. Mi padre no tenía más medio de subsistencia que su oficio de relojero, en el que era muy hábil, pues le correspondió muy poco, o casi nada, de una herencia pequeña a repartir entre quince hermanos. Mi madre, hija del reverendo Bernard, tenía más fortuna. Era bella y discreta. No sin trabajo pudo mi padre casarse con ella. Empezaron a quererse desde niños. Entre los ocho y los nueve años se paseaban juntos por la Treille; a los diez, ya no podían vivir separados. El sentimiento que había despertado en ellos la costumbre se afianzó por la simpatía y uniformidad de sus almas.

Va desgranando en ella cómo fue su infancia, su juventud, su madurez al tiempo que hace un retrato de la sociedad y el tiempo que le tocó vivir.

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(Procedencia de la imagen)

Pero el género de las memorias no se dejaría encasillar. Pronto su estructura y su forma fueron aprovechadas por los escritores para escribir narraciones ficticias, hecho que se producirá, sobre todo, en la novela inglesa., la cual, a mediados del siglo se encuentra en plena madurez y es, además, el género preferido por la clase media.  Un ejemplo de estas memorias “de ficción” es Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy, de Laurence Sterne.  Se trata de una obra rara, excéntrica y brillante que demolerá la forma de hacer novela hasta entonces. Tomando como base las memorias incorpora juegos tipográficos (asteriscos que sustituyen a palabras, garabatos, páginas en blanco y otras en negro para subrayar la muerte de un personaje…), referencias culturales (de escritores, filósofos, artistas y políticos contemporáneos y de la Antigüedad). …), saltos temporales constantes que rompen con la linealidad cronológica y divagaciones de la voz narrativa, en las que se ha querido ver un antecedente del monólogo interior. Además, posee una maravillosa expresividad y una estructura tan original que levantó pasiones en los lectores más receptivos y críticas en los más puristas. No obstante, hasta el siglo XX con las Vanguardias estos atrevimientos no tuvieron continuidad.

La editorial Impedimenta ha publicado una novela gráfica basada en la obra de Sterne.

(Imagen encontrada aquí. La imagen aparece acompañada de una referencia sobre la obra)