Buenos tiempos para el teatro

En las últimas décadas del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII se desarrollan las tres grandes tradiciones teatrales europeas: el teatro isabelino inglés, las nuevas comedias del teatro español y el teatro clásico francés.

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El teatro isabelino es conocido así por desarrollarse durante el reinado de Isabel I de Inglaterra (segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII).  William Shakespeare (1564-1616) no solo es el máximo representante del mismo sino también uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Shakespeare hizo más que provocar la risa o el llanto del público: enfrentó a los espectadores con las grandes pasiones humanas. Así, aunque sin respetar las unidades que regían el teatro clásico, retoma un concepto heredado del teatro griego: la catarsis, es decir, la purificación del espectador al ver el terror o la piedad con los que se identifica, sobre el escenario.

Por otra parte, España vivirá los años dorados (de hecho el siglo XVII se conoce como el Siglo de Oro español) y Lope de Vega renovará el teatro con su Arte nueva de hacer comedias. En esta defenderá la ruptura con la regla de las tres unidades y la mezcla de lo trágico y lo cómico. Las obras se representaban en los corrales de comedias.

En la película Lope se ve muy bien cómo eran los corrales, las comedias y el público de la época:

Al contrario que el isabelino y el español, el teatro clásico francés respetará la regla de las tres unidades del teatro  clásico (solo puede haber un lugar, debe transcurrir en un único día y solo habrá una acción o intriga). Las obras, que deben constar de cinco actos y se caracterizan por su equilibrio y por la defensa de la razón por encima de las pasiones. Además no estaba permitido mezclar lo trágico y lo cómico, algo que sí hacían  Shakespeare y Lope de Vega.

A estas tres orientaciones se suma la Commedia dell`arte. Se trata de piezas cómicas basadas en la improvisación de los actores a partir de un repertorio predeterminado de argumentos, con una galería de máscaras o personajes tipificados: los zanni o criados (Arlequín, colombina, Polichinela, Brighella o Sganrarello) y los amos (Pantalón, el Doctor). En ellas, el diálogo se alterna con el mimo, la acrobacia, la danza o la música.

Fragmento del capítulo II de la serie “Cervantes”.

El auge del género se ve favorecido por la instrumentalización política del teatro por parte de las monarquías absolutas, que lo convierten en vehículo de propaganda o control ideológico. Además, en esta época se produce la profesionalización de las compañías y se destinan locales específicos a la representación (corrales de comedias, por ejemplo).

Shakespeare (1564-1616) es el máximo representante del teatro isabelino, y una de las cimas_ junto con su contemporáneo, el español Cervantes_ de la literatura universal. Fue actor, dramaturgo y empresario de su propia compañía, que se instaló en el Teatro del Globo.

Su figura ha eclipsado a otros notables dramaturgos isabelinos. Es el caso de Christopher Marlowe, autor del Doctor Fausto (recreación del mito literario del hombre que vende su alma al diablo a cambio de conocimiento) y de Ben Jonson, autor de la obra Volpone (historia de un noble veneciano que, ayudado por su criado, finge su propia muerte para engañar a tres supuestos amigos deseosos de heredarle).

Aquí puedes hacer ejercicios para reforzar los conocimientos.

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