Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento

“Deseos para el año nuevo”

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

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Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano

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Dejad los que aquí entráis toda esperanza

En la Baja Edad Media (siglos XIV-XV) se extendió por Europa la enfermedad de la peste negra que trajo consigo un aumento de la mortalidad y una obsesión por la descomposición del cuerpo.

El triunfo de la Muerte (1562) de Brueghel. La obra está en el Museo del Prado.

Ya Boccaccio, en el Decamerón daba cuenta de esta situación:

Estas cosas,  a la hora de empezar el rigor de la peste, cesaron del todo o en su mayor parte, ocurriendo otras nuevas. Ahora no solamente morían los hombres sin estar rodeados de mujeres, sino que morían sin testigos, siendo muy escasos los que podían gozar de piadosas lamentaciones y amargos llantos. Por el contrario, los supervivientes se entregaban a risas ya bromas y diversas algaradas, costumbre que muchas de las mujeres, abandonando su femenina devoción, aprendieron a la perfección a favor de la salud (…) la gente modesta, y mucha de clase media, sufría mayor miseria, porque la mayoría, retenidas en sus casas por la esperanza o la pobreza, y sin salir de sus vecindades, enfermaban a millares a diario; y al no ser atendidos ni servidos en cosa alguna, morían irremediablemente. Muchos finaban de noche o de día, en plena calle, y otros muchos, aunque pereciesen en sus casas, lo notificaban a sus vecinos con el hedor de sus cuerpos corruptos.

Además, a esta situación hay que añadirle el miedo a la ira de Dios y al Juicio Final que había en una sociedad tan teocéntrica como la feudal. Esta visión tan pesimista y siniestra de la muerte aparecerá en  Danza de la Muerte (en forma de esqueleto la Muerte invitará a bailar a los distintos estamentos_ omnia mors aequat) que tiene varias versiones en las literaturas europeas. A diferencia de la invitación al goce del carpe diem o del collige, virgo, rosas  de los autores clásicos, el hombre medieval contempla la descomposición del cadáver que le recuerda que debe ganarse el Cielo.

En la película El séptimo sello , dirigida y escrita por Ingmar Bergman,  se ve una imagen esta danza (tradición que todavía hay está presente en muchos lugares cuya procesión se realiza en Semana Santa):

Creían los hombres medievales de la Europa Occidental ( y muchos cristianos de hoy en día) creían en la existencia de un Cielo y de un Infierno a donde acudirían después de la muerte. En el Medievo se hablará del Purgatorio (antesala del Cielo donde se purifican los pecados por los que no se ha hecho penitencia en vida). Esta vida sería un peregrinaje hacia otra vida mejor, que hay que ganar en la tierra. Las tres esferas del Mas Allá mencionadas aquí aparecen representadas en la Divina Comedia. De esta obra se ha hablado en esta entrada anterior.

Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza.

Estas palabras de color oscuro

Vi escritas en lo alto de una puerta;

Y yo: “Maestro, es grave su sentido”.

Y, cual persona cauta, él me repuso:

“Debes aquí dejar todo recelo;

Debes dar muerte aquí a tu cobardía.

Hemos llegado al sitio que te he dicho

En que verás las gentes doloridas,

Que perdieron el bien del intelecto”.

Fragmento extraído de la obra citada

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La imagen está extraída de aquí, donde podrás encontrar información sobre algunas de las mejores ilustraciones de la Divina Comedia.

Frente a esta visión tan macabra de la muerte, encontramos otra más idealizada: la del héroe. Este suele morir rodeado de los suyos, que entonan lamentos colectivos por la gran pérdida que supone su marcha. Ángeles y seres celestiales suelen llevarse al alma del protagonista, que muere en la batalla.

Recostado bajo un pino está el conde Roldán, vuelto hacia España su rostro. Muchas cosas le vienen a la memoria: las tierras que ha conquistado el valiente de Francia, la dulce; los hombres de su linaje; Carlomagno, su señor, que lo mantenía. Llora por ello y suspira, no puede contenerse. Mas no quiere echarse a sí mismo en olvido; golpea su pecho e invoca la gracia de Dios:

-¡Padre verdadero, que jamás dijo mentira, Tú que resucitaste a Lázaro de entre los muertos, Tú que salvaste a Daniel de los leones, salva también mi alma de todos los peligros, por los pecados que cometí en mi vida!

A Dios ha ofrecido su guante derecho: en su mano lo ha recibido San Gabriel. Sobre el brazo reclina la cabeza; juntas las manos, ha llegado a su fin. Dios le envía su ángel Querubín y San Miguel del Peligro, y con ellos está San Gabriel. Al paraíso se remontan llevando el alma del conde.

                    Anónimo, Cantar de Roldán

Batalla de Roncesvalles (778). Muerte de Roldán, en las Grandes Crónicas de Francia, ilustradas por Jean Fouquet, Tours, hacia 1455-1460, BNF.

El poeta francés François Villon (siglo XV) escribirá también sobre la belleza marchita, aunque con un tono humorístico y picaresco  semejante de los goliardos y los fabliaux narrativos. Mención especial merece su “Balada de los ahorcados”.

 

 

La mujer en la Edad Media

Además de esta mujer idealizada que aparecía en los textos poéticos, hay en la literatura medieval una mujer más real, menos divinizada y más ingeniosa  que algunos autores describen así:

Vosotros decís que es una gran desgracia casarse con una mujer pobre debido al coste; pero si ella es rica y mantiene buenas relaciones, entonces decís que es una tortura tener que aguantarle su orgullo y sus malos humores. ‘Tú, sinvergüenza! Si ella es bonita, decís que todos los lujuriosos irán tras ella, y que su castidad no durará ni un minuto si es asediada por todas partes. (…) ¿Y para qué te sirve toda tu vigilancia y cuidados? Algunas veces pienso que te gustaría guardarme encerrada en tu caja fuerte. Lo que tendrías que decirme es esto: “Querida esposa , ve donde quieras y diviértete; no daré oídos a las habladurías. Doña Alicia, sé que eres una fiel y leal esposa.” Nosotras no podemos amar a un hombre que mantenga un control de nuestras idas y venidas; debemos ser libres”

Geoffrey Chaucer, Cuentos de Canterbury, siglo XIII

Los cuentos de Canterbury  fue llevada al cine en 1972 por Pier Paolo Pasolini.

En la obra se describe a un grupo de peregrinos, que se dirigen a la catedral de Canterbury y van narrando sucesivamente distintos cuentos. En ella se retratan con mucho humor todos los sectores de la sociedad.  Algunos cuentos abordan las tensiones de la vida matrimonial. En la sociedad medieval, el amor entre los esposos está  fuertemente jerarquizado: la esposa ha de estar sujeta al marido. Contra esta condición esclava de la mujer, protestará, antes de relatar su cuento, la llamada comadre de Bath. Puedes escuchar o leer el cuento aquí.

El humor que destilan estos relatos lo encontramos también en los fabliaux franceses (siglos XII_XV), poesía narrativa, satírica y de carácter popular con versos irreverentes y chispeantes.

“Ocurre además, que las mujeres dirigidas por las voluntades de los padres, madres, hermanos y maridos, no poseen libertad para elegir los placeres, y, es más, permanecen en la mayoría del tiempo recluidas en el círculo reducido de sus habitaciones, permaneciendo casi ociosas, deseando cosas que al cabo de media hora desprecian, y debatiéndose en pensamientos que no siempre son alegres. Y si alguna melancolía nacida de fogosos deseos acude a su mente, conviene que se guarden, si nuevos razonamientos no la expulsan. Y eso que son menos fuertes que los hombres en conformarse.

En el caso de los hombres enamorados no ocurre lo mismo, como podemos claramente observar. Estos, si están invadidos de alguna pesadumbre o pensamiento triste, poseen muchos modos de disiparlo o aliviarlo; para eso, si quieren , pueden pasear, oír y ver muchas cosas, cazar, pescar, ejercitarse en la cetrería, cabalgar, jugar…”

Giovanni Boccaccio, El Decameron

 Este autor compuso una colección de cien cuentos o novelas breves titulada Decamerón. Varias  damas florentinas, acompañadas de tres caballeros, huyen de la peste que azota Florencia y se refugian en una casa de campo. Para entretenerse, se dedican a danzar, cantar y narrar cuentos. En total, son diez jornadas en las que cada uno relata un cuento a diario. La obra se caracteriza por su carácter alegre y festivo y está latente un sentido hedonista de la vida.  En esta entrada antigua del blog hay más información sobre estos cuentos florentinos.

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Procedencia de la imagen

La literatura árabe también tiene una importante  colección de cuentos, la legendaria Las mil y una noches (siglos XI-XIV).

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Una astuta narradora, Scheherezade, se libra de la muerte gracias a su talento para contar historias. Algunas de las historias más famosas que cuenta la protagonista son “Alí Babá y los cuarenta ladrones”, “Simbad el marino” y “Aladino y la lámpara maravillosa”.

Suite sinfónica del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov,

En El libro del buen amor, Juan Ruíz, arcipreste de Hita, hace esta descriptio puellae de una dama ajustándose a los estándares de belleza de la época y después nos narra el caso de la mujer de Pitas Payas.

Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta pero tampoco enana;
si pudieras,  no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.

Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillo no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.

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Paco Ibáñez canta el poema

Cousas así soio pasan nos grandes amores

“(…) La reina estaba en  su cámara. El rey, dormido, la tenía en sus brazos. De repente escuchó un canto suave y triste como el del ruiseñor que se despide al terminar el verano. La reina reconoció a su amigo que en el Morois imitaba el canto del ruiseñor, del papagayo, de la oropéndola y de todos los pájaros del bosque. “Es Tristán- pensaba_, que viene a darme su último adiós”. Allí afuera, la melodía dulce y lastimera se hacía más vibrante. “Es Tristán que aguarda fuera, en medio de la oscuridad y del frío”. ¿Cómo podría no acudir?

Suavemente se desliza de los brazos del rey. Sobre su camisa echa un manto de peñas grises. (…) Tristán salió a su encuentro y la abrazó en silencio. Como cosidos por lazos invisibles permanecieron unidos hasta el alba. Durante gran parte de la noche, a despecho del rey de los vigías, se entregaron al amor y al placer.(…)”

Fragmento de la obra Tristán e Iseo, ed. A.Yllera

El romance de Tristán e Iseo (o Isolda) es, sin duda, uno de los más trágicos y populares de la Edad Media; se basa en una antigua leyenda celta y encontramos diferentes versiones de la obra en toda Europa   El argumento de la historia es el que sigue: el joven caballero Tristán es el encargado de ir a buscar a Irlanda a Iseo, con la que su tío, el rey Marco de Cornualles debe casarse. Durante la travesía en barco de regreso a Inglaterra, Tristán e Iseo, beben por error, un filtro cuyo fin era asegurar amor eterno entre la prometida Iseo y el rey Marco. Incapaces de escapar a este funesto amor, los amantes se ven obligados a separarse. Herido de muerte, Tristán hace llamar a Iseo para verla por última vez. Sin embargo, una tempestad impide a Iseo llegar a tiempo y muere de pena junto al cuerpo de su amado.

Tristan e Isolda representados por el pintor Herbert Draper (1863–1920)

 Salvador Dalí los vio así:

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En esta página puedes ver cómo son vistos Tristán e Iseo por otros pintores a lo largo de la historia.

El idilio de ambos  también será inspiración para una hermosa ópera compuesta por Wagner:

Preludio y muerte de amor, Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia

Además, la historia fue llevada al cine:

 Álvaro Cunqueiro, que, como hemos visto, conocía bien la materia de Bretaña y las leyendas celtas, tampoco pudo resistirse a la historia de los amantes:

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Este Tristán do que conto nunca soubo por qué lle puxeran ese nome no sacramento do bautismo, nin coñecía a ninguén que se chamase coma el.
Un tío seu que traballaba como camareiro nun restaurante moi famoso de Lisboa, dicíalle que en Portugal coñecía a dous ou tres cabaleiros dese nome, e que todos eles eran moi ricos. Tristán foi cumprir o servizo militar a León, e alí un día, nun quiosco, mercou por dous reás “La verdadera historia de los amantes Tristán e Isolda”, cos namorados moi abrazados na portada do folletín. Ao fin ía saber quén fora aquel Tristán cuxo nome levaba. Cando chegou ao final da historia, coa morte de ambos namorados, Tristán García verteu unhas bágoas. E dende aquela deu en matinar que andando el polo mundo atopaba a unha muller chamada Isolda, e gustábanse, e facíanse noivos, e casaban, e vivían moi felices en Viana do Bolo, de onde Tristán era natural A todos os seus compañeiros do Rexemento de Burgos 38, preguntáballes se por un casual habería no seu pobo unha rapaza que se chamase Isolda. Nona había. Había algunha Isolina solta, pro Isolina non era o mesmo que Isolda. Tristán doíase de non dar con esa Isolda, porque se non a atopaba agora en León, onda había tanta familia, nona ía atopar en Viana do Bolo, traballando na terra. Un día mandouno chamar un sarxento chamado Recuero.
-Ti es ese que andas coa teima de atopar unha muller que se chame Isolda?
-Si señor.
-Pois en Venta de Baños hai unha viúda con ese nome.
-Nova ou vella?
-Qué sei eu! Coido que é churreira.
Tanto tiña metido no seu maxín o noso Tristán a novela famosa, que non puido dubidar de que aquela Isolda de Venta de Baños fose nova e fermosa. En todo caso, se era vella, tería unha filla ou unha sobriña que seguise no nome, e si era churreira como ela podía seguir co negocio en Ourense ou en Viana, onde xa era hora que deran nos bares chocolate con churros. Tivo Tristán un permiso, e cos vinte pesos que tiña aforrados tomou en León o tren para Venta de Baños. Xa naquel empalme preguntou pola churrería da Isolda. Estaba a churrería preto da estación. E a señora Isolda era aquela que estaba envolvéndolle uns churros a un señor cura. Era unha velliña de cabelo branco, fermosos ollos negros, a pel tersa, as mans moi graciosas pondo os churros no papel de estraza e esparexendo o azucre por derriba deles. Tristán dubidou entre falarlle ou non, pero xa levaba gastadas corenta e sete pesetas no billete de ida e volta.
-Bo día! Vostede é a señora Isolda?
-Servidora!, respondeulle a velliña, sorríndolle.
-É que eu son Tristán e viña a coñecela!
A velliña pechou os ollos, e agarrouse ao mostrador para non caer. Bágoas rodaban polas súas meixelas.
-Tristán! Tristán querido!, puido dicir ao fin. Toda a miña mocidade agardando a coñecer un mozo que se chamase Tristán! E como non viña, casei cun tal Ismael, que era de Madrid!
Tristán saudou militarmente, e despacio volveuse á estación a agardar o primeiro tren para León. Cando este chegou e Tristán subía ao vagón de terceira, apareceu a señora Isolda, con un paquete de churros. Doullo a Tristán e bicoulle a man. Non se dixeron nada.
Cousas así soio pasan nos grandes amores.

 

 Os outros feirantes

Carmina Burana

Además del amor cortesano se desarrolla en la Edad Media un “amor tabernario” creado por los goliardos. Estos  eran estudiantes universitarios y clérigos desocupados cuyos cantos  ponen de manifiesto el propósito de disfrutar de una vida alegre y festiva. Sus textos satirizan el ambiente que les rodea, parodian los himnos eclesiásticos, cantan al vino y al amor y dan rienda suelta a la picardía estudiantil. El amor en sus poemas tiene carácter malicioso e irónico y se relaciona con el sexo y el deseo. Muchas de estas composiciones, acompañadas de música, se encuentran recogidas en un cancionero llamado Carmina Burana (siglos XII y XIII) . En el siglo XX el compositor Carl Orff elabora una cantata escénica empleando como base algunos de los poemas medievales extraídos de ese cancionero.

O Fortuna“, Cantata Carmina Burana

El sentido hedonista de la vida que transmiten se puede relacionar con la poesía de Anacreonte y también con el Decamerón de Boccaccio.

Abelardo y Eloísa

 

Pedro Abelardo (1079-1142) es, además de un famoso teólogo medieval, un escritor que ha transmitido su dolorosa tragedia sentimental en el emotivo relato Historia de las desdichas de Abelardo. Abelardo se enamoró de su discípula Eloísa, pero sus amores a mores fueron descubiertos por el tío de ella, quien acabó ordenando la castración del filósofo. Abelardo toma los votos y pide a su amada que consagre también su vida a Dios.  En el convento, Eloísa lee la Historia de su amado. Al recordar sus desdichas, ella le escribirá una extensa carta. Abelardo le responderá y entre ambos se establecerá un apasionante intercambio epistolar. La historia de amor de Abelardo y Eloísa fue fuente de inspiración de cuadros:

 

 

 

 

 

 

 

Abelardo y Eloísa son sorprendidos por Fulberto. Pintura titulada Les Amours d’Héloïse et d’Abeilard, del artista Jean Vignaud (1819).

El adiós de Eloísa a Abelardo, óleo sobre tela expuesto en el Museo del Hermitage, pintado en 1780 por Angelica Kauffmann para ilustrar la edición de Alexander Pope.

Tumba de Eloísa y Abelardo realizada en 1807 por Alexandre Lenoir y trasladada al cementerio Cementerio del Père-Lachaise

Sabina actualizó la historia de los amantes así:

Pájaros de Portugal