Que me queres, amor?

Cuando la veo se me nota perfectamente en los ojos, en el semblante, en el color, pues así tiemblo de miedo como hace la hoja contra el viento. No tengo ni el juicio de un niño: tan sobrecogido me tiene el amor; y de un hombre conquistado de tal suerte, una señora bien puede tener gran misericordia.

Excelente señora, nada os pido, tan solo que me toméis por servidor, que os serviré como a un buen señor, cualquiera que sea el premio que tenga.

(Ventadorn en M. de Riquer, Los trovadores)

No canto por pájaro ni por flor, ni por nieve ni por helada, ni tampoco por frío ni por calor, ni por el reverdecer del prado; ni canto ni fui cantor por ningún otro alborozo, sino por mi señora, a quien sirvo, pues es la más hermosa del mundo. (…)

Gran honor conseguiré, señora, si me otorgáis el honor de que os pueda, bajo colcha, abrazar desnuda. Vos superáis cien veces a las mejores _ y no me vanaglorio_  ; solo pensarlo me hace tener el corazón más gozoso que si fuera emperador.

Hago de mi dama dueño y señor, cualquiera que sea mi destino. Y pues yo bebí amor, os he de amar en secreto.

(Durenga en M. de Riquer, Los trovadores)

El amor cortés, ese invento de los trovadores, como defiende Javier Rodríguez Marcos en este artículo  que comentaremos en clase, nace en la Edad Media a partir del siglo XI.  En esta época, en el sur de Francia, aparece en las cortes la poesía trovadoresca en lengua provenzal (occitano o lengua de oc) que ilustró a la perfección los valores feudales y que fue imitada en toda Europa. Es cultivada por trovadores que desarrollaron los principios del amor cortés.

La teoría del amor cortés supone una concepción platónica y mística del amor, que se puede resumir en los siguientes puntos:

  • Origen cortesano de la Dama, ella reside y se encuentra en un lugar físico determinado, corte señorial, castrum o burgo, pertenece a la élite urbana.
  • Total sumisión del enamorado a la dama (por una transposición al amor de las relaciones sociales del feudalismo, el enamorado rinde vasallaje a su señora). Esto origina el “sufrimiento gozoso”.
  • La amada es siempre distante, admirable y un compendio de perfecciones físicas y morales.
  • El estado amoroso, por transposición al amor de las emociones e imagineríareligiosas, es una especie de estado de gracia que ennoblece a quien lo practica.
  • Los enamorados son siempre de condición aristocrática (aunque también es común que el enamorado sea de condición social más baja que la amada).
  • El enamorado puede llegar a la comunicación, con su inaccesible señora, después de una progresión de estados: suspirante (fenhedor, en occitano), suplicante (precador), oyente (entendedor) y amante (drut).
  • Se trata, frecuentemente, de un amor adúltero. Por lo tanto, el poeta oculta el objeto de su amor sustituyendo el nombre de la amada por una palabra clave (senhal) o seudónimo poético.

    Información extraída de aquí

Entre los trovadores destacan las siguientes figuras: Guillermo de Aquitania, Bernart de Ventadorn y Leonor de Aquitania.

Este es un poema de la poeta:

Leonor de Aquitania no es una excepción en la Edad Media, hubo otras mujeres que también destacaron en esta época, aunque no hayan pasado a la historia. En este pequeño documental se da cuenta de ello:

El novelista Ken Follett acompaña a los espectadores en un recorrido por la Edad Media, centrándose especialmente en la peste negra y en algunas mujeres clave. La monja Hildegard von Bingen o Juana de Arco son algunas de las figuras que se presentan en el mismo.

Hay que resaltar también el  ROMAN DE LA ROSE, obra de dos autores: Guillermo de Lorris, que la inicia a principios del siglo XIII, y Juan de Meung, que la finaliza en los últimos años de ese mismo siglo. Ofrece la conquista de una joven de unos quince años, doncella y soltera – frente a las damas casadas de los trovadores –.

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Aunque, como se ha dicho, los trovadores escribían en provenzal, su arte se extendió pronto por Europa; surgieron así diversas escuelas poéticas que imitaron los rasgos de este tipo de poesía en otras lenguas. Es el caso de los Minnesänger alemanes, los poetas cancioneriles castellanos o los autores de las cantigas de amor galaico-portuguesas.

Amor, a ti me venh´ora queixar

de mia senhor, que te faz enviar

cada un dormio sempre m´espertar

e faz me de gram coita sofredor.

Pois m´ela nom quer veer nem falar,

que me queres, Amor?

Fernando Esquio

 

La existencia de esos trovadores, sin duda, hace posible que  Nat King Cole cante este bolero: “Muñequita linda”:

O que Maná diga : “Eres mi religión”

 

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