Sueño de una noche de verano

Hoy comienza el verano y una espectacular luna llena iluminará la primera noche de este estío, de manera que tu sueño, hoy, estará arropado y protegido por la brillante Selene.

Y así comienza la película Sueño de una noche de verano, basada en la obra homónima de Shakespeare:

Si quieres verla completa está en la biblioteca.

Aquí puedes ver la obra de teatro :

También el ballet se hizo eco de la historia:

Mendelssohn le puso música a la comedia. Esta marcha nupcial seguro que te suena:

Escritoras más recientes han tomado esta obra de Shakespeare como fuente de inspiración. Es el caso de Julie Kagawa, autora de sagas feéricas  que probablemente beban de la fuente shakesperiana. Nos la recomienda Lara, lectora entregada de Sueño de una noche de verano.

Verano, de Giuseppe Arcimboldo.

Titulo de la imágen Ulpiano Checa y Sanz - Celebrando el verano con una linterna china

“Celebrando el verano con una linterna china”

“(…) Quizás el verano convenga a la lectura porque se presta, no sé por qué, a contar cuentos. Muchas de nuestras ficciones más conocidas transcurren en verano: Crimen y castigo, de Dostoievski, empieza “una agobiante tarde de principios de julio”; la peste amenaza a los novios de Manzoni durante un atroz verano lombardo del siglo diecisiete; en la novela de Oscar Wilde, Lord Henry se encuentra con el apuesto Dorian Gray “cuando una leve brisa estival removía las copas de los árboles del jardín”; Cien años de soledad, de García Márquez, se abre en el mes de marzo, a fines de un húmedo estío colombiano; la pequeña Nell y su abuelo escapan de las garras del malvado Quilp a través de la campiña estival inglesa en El almacén de curiosidades, de Dickens; el profesor Ashenbach de Thomas Mann persigue la imagen del hermoso efebo por los callejones húmedos y sofocantes de Venecia en verano; y en verano también el joven tuberculoso Hans Castorp llega a la clínica de Davos, en lo alto de la Montaña Mágica; el memorioso Ireneo Funes de Borges sufre su prolongado insomnio durante un caluroso estío uruguayo; Elizabeth Bennett concede el sí al bello Darcy bajo un sol radiante y británico, dando un final feliz a tanto orgullo y prejuicio; es durante el verano que Poirot investiga los casos Muerte sobre el Nilo, El asesinato de Roger Ackroyd, Maldad bajo el sol, y tantos otros crímenes febriles. (…)”

Fragmento extraído del artículo “Llega la hora de leer sin reloj”

 

A mí se me ocurre añadir un libro de uno de mis escritores favoritos: Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares.
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