La habitación propia de Virginia Woolf

Mañana vamos a comentar en clase un fragmento de La señora Dalloway, obra de la autora inglesa Virginia Woolf. Antes de leer el texto quizás quieras conocer algo de esta novelista, ensayista, editora (creó, con su marido la editorial  Hogarth Press), feminista y cuentista británica, considerada una de las más destacadas figuras de la literatura del siglo XX.

George Charles Beresford - Virginia Woolf in 1902.jpg

Virginia nació en Londres en 1882 . Era hija de sir Leslie Stephen, personaje relevante en la vida literaria inglesa de la época, y de una modelo de pintores prerrafaelitas, por lo que se relacionó desde su infancia con intelectuales. Su narrativa supuso una ruptura con las convenciones de la novela tradicional. Rechazó la estrutura lineal, perfeccionó la técnica de corriente de conciencia y en sus obras era fundamental la multiplicidad de personajes (se adentra en la psicología de los mismos a través de la evocación ), significados y perspectivas. En sus novelas se percibe una intensidad lírica que se fundamenta en la aparición de elementos evocadores (paisajes, objetos, recuerdos, intervenciones de personajes). Lo que que queda de ellas no es la trama, sino la introspección psicológica de los personajes que bucean desordenadamente por sus recuerdos y sus conciencias.  Al mismo tiempo, en ellas aborda temas como el paso del tiempo y la muerte, así como  la crítica al patriarcado y el análisis del papel de la mujer en la sociedad.

En su casa se reunieron varios artistas de la época: el novelista y crítico E.M. Forster,  el filósofo Bertrand Russell, la escritora Katherine Mansfield, la pintora Dora Carrington  y el economista M. Keynes. Todos integran el llamado Círculo de Bloosmbury . Se designó así tomando el nombre del barrio de Londres que rodea al Museo Británico y donde habitaba la mayor parte de sus integrantes, que comenzó a reunirse en torno a 1907 en casa de la escritora Virginia Stephen (después Virginia Woolf) y de su hermana Vanessa.

(Procedencia de la imagen)

Muchos de estos autores publicaron sus obras en la editorial fundada por Virginia y su marido Leonard Woolf. En sus reuniones  debatían abiertamente temas tan diversos como la religión, el feminismo, la sexualidad o el pacifismo, además de las diferentes disciplinas que dominaban cada uno de ellos.

“The memoir Club”, de Vanessa Bell, hermana de Virginia, que también participó en las reunines del Grupo de Bloomsbury.

Contemporáneos de este grupo son también James Joyce, el padre del Ulises moderno,  D.H. Lawrence y los creadores de importantes novelas distópicas ya comentadas en clase: George Orwell (Rebelión en la granja, 1984) y Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz (Samuel nos contó muy bien el argumento de la obra).

Otros autores que convivieron con Virginia fueron J.R. Tolkien a quien conoces por El señor de los anillos y C.S. Lewis, creador de las Crónicas de Narnia.

Pero volvamos a Virginia, de temperamento enfermizo y muy sensible, enferma de trastorno bipolar, se suicidó arrojándose al río Ouse el 28 de marzo de 1941.

Este es un pequeño vídeo que recoge algunos aspectos significativos de su vida y su obra:

Sus obras todavía están vivas y son hitos en la literatura universal. Destaca su ensayo  Una habitación propia  . En él recoge varias ideas (algunas ya las hemos en visto en clase, tal como recordaba Aroa): la necesidad de que la mujer goce de independencia económica y personal, de un espcio (real y simbólico) exclusivo, desde el que realizarse.  Con respecto a las novelas, estas reciben la categoria de  poemáticas* . Algunos títulos son Las olas, Al faro, Orlando, Entre actos y La señora Dalloway. Esta última, publicada en 1925 sigue la senda innovadora trazada por Joyce con su Ulises está construida  a partir de flujos de conciencia o monólogos interiores. La acción se concentra en un solo día, en el que  Clarissa Dallowya (londinense en la cincuentena, mujer insatisfecha con su vida) organiza una fiesta.  La tenue acción exterior (preparativos, encuentro con amigos, suicidio de  Septimus Smith, excombatiente de la Primera Guerra Mundial…) importa menos que la exploración del mundo interior de los personajes, sobre todo de Clarissa, que trata de aprehender la felicidad del instante, mientras toma conciencia del paso del tiempo.

La Señora Dalloway (Marleen Gorris, 1997)

Escena de la película  La señora Dalloway,  de Marleen Gorris

Aquí tienes una escena de la película:

“(…) En esta novela, la preferida de muchos lectores, quiso ‘mostrar lo escurridizo del alma’, pero también, mientras la escribía, sintió que tenía casi demasiadas ideas, quería ‘dar vida y muerte, cordura y locura’, ‘criticar el sistema social, y mostrarlo en funcionamiento, en su forma más intensa’. En La señora Dalloway bosquejó un estudio de la locura y el suicidio: ‘El mundo visto por cuerdos y locos, lado a lado’. Allí volcó experiencias de sus propias enfermedades y trastornos psíquicos (en el personaje de Séptimus, un soldado que sufre stress post traumático y se suicida tras un brote de locura), también reflexionó acerca de la condición de las mujeres de su época, reflejadas en Clarissa Dalloway, su hija, la institutriz, o Sally, la amiga de juventud de Clarissa. Las dificultades de la relación entre hombres y mujeres está presente en este libro, lo mismo que su amor por la ciudad de Londres, o la devastación que produce la guerra, una problemática sobre la que trata en casi todas sus novelas.

Tal vez, una de las cuestiones que ella consideró más importante es que en esta obra logró un gran ‘descubrimiento’, un método que le permitió excavar ‘hermosas cavernas’ detrás de sus personajes, logrando “humanidad, humor, profundidad”. De alguna manera, Clarissa Dalloway actúa como doble de Virginia Woolf; muestra lo que podría haber sido de ella, si la rebeldía a las normas, su conciencia humanitaria y la pasión por la escritura no hubieran interferido el destino victoriano que había trazado sus padres y la época en la que le tocó nacer”.

Fragmento extraído de este artículo en que también puedes leer los argumentos de las novelas citadas anteriomente.

La novela sirvió de inspiración a la película Las horas, dirigida por Stephen Daldry en 2002 y basada, a su vez, en una novela de Michael Cunningham.

No tenemos tiempo para verla en clase; si lo tuviésemos la veríamos. Es una gran película.

Chelsea Wolfe compuso esta canción dedicada a Virginia Woolf:

*Las novelas poemáticas o líricas se caracterizan por la importancia a la conciencia del personaje (vivencias, emociones, recuerdos) y al cuidado de la forma, lo que acerca la narración al ritmo y a la capacidad de sugerencia de los textos poéticos.

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