¿Qué te pasa Emma?

El otro día comentábamos en clase este fragmento de Madame Bovary:

“(…) Empezaba a mirar todo alrededor, para ver si había cambiado algo desde la última vez que había venido. Encontraba en sus mismos sitios las digitales y los alhelíes, los ramos de ortigas alrededor de las grandes piedras y las capas de liquen a lo largo de las tres ventanas, cuyos postigos siempre cerrados se iban cayendo de podredumbre sobre sus barrotes de hierro oxidado. Su pensamiento, sin objetivo al principio, vagaba al azar, como su perrita, que daba vueltas por el campo, ladraba detrás de las mariposas amarillas, cazaba las musarañas o mordisqueaba las amapolas a orillas de un trigal. Luego sus ideas se fijaban poco a poco, y, sentada sobre el césped, que hurgaba a golpecitos con la contera de su sombrilla, se repetía:
-¡Dios mío!, ¿por qué me habré casado?
Se preguntaba entonces si por cualquier otra combinación del azar no le habría sido posible encontrar otro hombre, e intentaba imaginar cuáles habrían sido esos acontecimientos no acaecidos, aquella otra vida, aquel marido que no le fue dado conocer. Pues lo cierto es que ninguno de ellos se parecía al suyo. Hubiera podido ser guapo, inteligente, distinguido, atractivo, tal y como eran seguramente los que se ahbían casado con sus antiguas compañeras de colegio. ¿Qué harían ellas ahora? En la ciudad, con el tumulto de las calles, el barullo de los teatros y el esplendor de los bailes, llevarían una de esas existencias en las que el corazón se dilata y se exaltan los sentidos. En cambio, la suya era una vida fría como un desván cuyo tragaluz da al norte y donde el hastío, araña silenciosa, tejía su tela en la sombra por todos los rincones de su corazón. (…)”

 

Y hoy las “chicas Flaubert” nos hablaban de la obra en clase. Si quieres saber qué le pasa a Enma, por qué padece, qué es lo que la hace infeliz puedes leer la  novela. Está en la biblioteca. O ver la película basada en la obra de Flaubert:

En Psicología se emplea el término bovarismo (derivado del apellido de Emma) para definir el estado de insatisfacción y frustración que de manera crónica produce el conflicto entre las aspiraciones irreales y deseos desmesurados de una persona y la realidad que le toca vivir. Como ves, subyace una visón muy romántica de la vida, a pesar de ser esta una novela realista.
Madame Bovary : Foto Ezra Miller, Mia Wasikowska
Fotograma de la película de Mia Wasikowska
Según Mario Vargas LLosa en La orgía perpetua el gran aporte técnico de Flaubert consiste en “acercar tanto el narrador omnisciente al personaje que las fronteras entre ambos se evaporan, en crear una ambivalencia en la que el
lector no sabe si aquello que el narrador dice proviene del relator invisible o del propio personaje que está monologando mentalmente.”
“En cuanto a técnica narrativa, la crítica unánime ha destacado la
importancia que tiene el estilo indirecto libre, inventado por Flaubert, para la novela moderna, que al relativizar el punto de vista, consigue una vía de ingreso
hacia la interioridad del personaje, una aproximación a su conciencia, que es tanto mayor por cuanto el intermediario -el narrador omnisciente- parece volatilizarse. El lector tiene la impresión de haber sido recibido en el seno mismo de esa intimidad, de estar escuchando, viendo, una conciencia en movimiento antes o sin necesidad de que se convierta en expresión oral, es decir, siente que comparte una subjetividad. El método del que se vale Flaubert para lograrlo es un uso sabio de los tiempos verbales y, sobre todo, de la interrogación.”

El empleo que Flaubert hace del estilo indirecto libre significó un relevante avance en las técnicas narrativas de la novela moderna: los autores recurren a este procedimiento para adentrarse en la intimidad de los personajes y, en consecuencia, para que el lector pueda penetrar en la complejidad de su interior y tenga una mayor sensación de verosimilitud. Esta técnica continuará perfeccionándose y autores del siglo XX -como Proust o Joyce  (¡recordad estos nombres!) – supieron aprovecharlo para transformar profundamente el arte de narrar.

Una mujer adúltera, sensible, que no encuentra su lugar en una sociedad  conservadora y gris, una técniva narrativa similar son caracteríticas que también están presentes en La Regenta, de Clarín. El autor español, sin duda, leyó a Flaubert y, en mi opinión, superó al maestro realista francés.
Aitana Sánchez Gijón y Juan Luis Galiardo interpretaron a Anita Ozores y a Álvaro Mesía en la serie La Regenta dirigida por Fernando Méndez-Leite.
Este es el primer capítulo de la misma:
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