Buenos propósitos

En 1951 una noche como esta, en El guardián entre el centeno de J.D. Salinger (novela que, como sabrán los lectores de Tokio Blues, no se podría encontrar en la librería de Midori, pero que sí había leído Reiko), el adolescente Holden Caulfield dijo: “¿Propósitos para este año? Volver al colegio y dejar de portarme como un maldito pirado”

Los míos, para vosotros: que volváis al colegio y que os portéis como pirados.

Aquí queda el trailer de la peli:

Era un taxi viejísimo que olía como si alguien hubiera acabado de vomitar dentro. Siempre me toca uno de ésos cuando voy a algún lado de noche. Pero más deprimente todavía era que las calles estuvieran tan tristes y solitarias a pesar de ser sábado. Apenas se veía a nadie. De vez en cuando cruzaban un hombre y una mujer abrazados por la cintura, o una pandilla de tipos riéndose como hienas de algo que apuesto la cabeza a que no tenía la menor gracia. Nueva York es terrible cuando alguien se ríe de noche. La carcajada se oye a millas y millas de distancia, y hace que uno se sienta aún más triste y deprimido. En el fondo, lo que me hubiera gustado habría sido ir a casa un rato y charlar con Phoebe. Pero, en fin, como les iba diciendo, subí al taxi, y pronto el taxista empezó a darme un poco de conversación. Se llamaba Howitz y era mucho más simpático que el anterior. Por eso se me ocurrió que a lo mejor sabía lo de los patos.
-Dígame, Howitz -le dije-. ¿Pasa usted muchas veces junto al lago del Central Park ?
-¿ Qué ?
-El lago, sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. ¿ Sabe, no?
-Sí. ¿ Qué pasa con ese lago ?
-¿ Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando ahí ? Sobre todo en primavera. ¿ Sabe usted por casualidad dónde van en invierno ?
-Adónde va , quién ?
-Los patos. ¿ Lo sabe usted, por casualidad? ¿ Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen ?
El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.
-¿ Cómo quiere que lo sepa? -me dijo-. ¿Cómo quiere que sepa semejante estupidez ?
-Bueno, no se enoje por eso.
-¿ Quién se enoja ? Nadie se enoja.
Decidí que si iba a tomarse las cosas tan a pecho, mejor era no hablar. Pero fue él quien sacó de nuevo la conversación. Volvió otra vez la cabeza en redondo y me dijo:
-Los peces son los que no se van a ninguna parte. Los peces se quedan en el lago. Esos sí que no se mueven.

Nunca seáis peces. ¡Feliz 2016!

Anuncios

A Dafne ya los brazos le crecían

Cuenta Ovidio en su Metamorfosis que el dios Apolo está enamorado de la ninfa Dafne, hija del río Peneo de la región griega de Tesalia. Perseguida por el dios, Dafne pide ayuda a su padre, quien, para liberarla del acoso de Apolo, la transforma en laurel.

ApolloAndDaphne.JPG

“Apolo y Dafne”, de Bernini

En el Cancionero, Petrarca identifica simepre a Laura con el laurel y, por consguinete, se identifica a sí mismo con Apolo, enamorados ambos de la misma mujer (Laura-laurel):

Apolo, si el deseo ha perdurado
que te inflamaba en la tesalia onda,
y si la amada cabellera blonda,
tras tantos años, no la has olvidado,

del perezoso hielo y tiempo airado,
que durará mientras tu faz se esconda,
defiende a la honorable y sacra fronda
en que, después de tú, yo me he enredado;

y por virtud de la esperanza amante
que te hizo soportar la vida acerba,
bórrale al aire los nubosos trazos;

y admirados veremos al instante
a nuestra dama estar sobre la hierba
y hacerse sombra con sus propios brazos.

Por su parte, Garcilaso de la Vega (siglo XVI) recrea en su soneto XIII el mito de Dafne y Apolo, centrándose en el momento mismo de la transformación de la ninfa en árbol.

A Dafne ya los brazos le crecían,

y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!

Un siglo después, Quevedo reflejaba así el mito:

“A Dafne, huyendo de Apolo” “Apolo siguiendo a Dafne”
«Tras vos un Alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
Pues vais del Sol y de la luz huyendo.

ȃl os quiere gozar a lo que entiendo
Si os coge en esta selva tosca y ruda,
Su aljaba suena, está su bolsa muda,
El perro, pues no ladra, está muriendo.

»Buhonero de signos y Planetas,
Viene haciendo ademanes y figuras
Cargado de bochornos y Cometas.»

Esto la dije, y en cortezas duras
De Laurel se ingirió contra sus tretas,
Y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.

Bermejazo platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga la canalla:
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla:
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella
.

El primer domingo de diciembre

“Un perro cenizo con un lucero en la frente irrumpió en los vericuetos del mercado el primer domingo de diciembre, revolcó mesas de fritangas, desbarató tenderetes de indios y toldos de lotería, y de paso mordió a cuatro personas que se le atravesaron en el camino. Tres eran esclavos negros. La otra fue Sierva María de Todos los Ángeles, hija única del marqués de Casalduero, que había ido con una sirvienta mulata a comprar una ristra de cascabeles para la fiesta de sus doce años.

Tenían instrucciones de no pasar del Portal de los Mercaderes, pero la criada se aventuró hasta el puente levadizo del arrabal de Getsemaní, atraída por la bulla del puerto negrero, donde estaban rematando un cargamento de esclavos de Guinea.

El barco de la Compañía Gaditana de Negros era esperado con alarma desde hacía una semana, por haber sufrido a bordo una mortandad inexplicable. Tratando de esconderla habían echado al agua los cadáveres sin lastre. El mar de leva los sacó a flote y amanecieron en la playa desfigurados por la hinchazón y con una rara coloración solferina. (…)”

Así empieza Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez (el mismo que leyó Edipo a sus veintidós años).

Sigue el perro del lucero en la frente y a Sierva María. Márquez cuenta su historia tan bien… Puedes leer su historia aquí o coger el libro en la biblioteca.

Después de leerlo puedes ver la película que Hilda Hidalgo dirigió basándose en la obra:

Cuentos en Florencia

En 1348 una peste asoló Florencia y causó estragos en la sociedad. Para huir de los males provocados por la epidemia y liberarse de la melancolía y la aflicción, siete jovencitas y tres jóvenes, pertenecientes a la burguesía rica y cultivada, se encierran en una casa de campo y se imponen el juego de relatar cada uno de ellos un cuento a lo largo de cada día. Así, en diez días (deca, «diez», hemera, «día») se narran cien cuentos, y cada jornada va presidida por aquel o aquella que es elegido rey o reina del día.

De este modo el conjunto de cuentos va enmarcado en una leve trama, que describe las distracciones a que se entregan los diez jóvenes durante su retiro, incluso los bailes y las canciones. Esta técnica narrativa, que une elementos dispares, procede sin duda de las grandes narraciones orientales, como Las Mil y una noches, y también fue empleada en otras obras narrativas medievales, como los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer.

Aqui puedes leer los cuentos que se están contando nueve de los jóvenes protagonistas del Decamerón representados por John William Waterhouse en A Tale from Decameron, 1916

Por otro lado, si quieres documentarte antes de leer los cuentos, en este enlace  encontrarás un interesante estudio de la obra.

Respecto a la influencia del Decamerón en otras obras literarias, destacamos la clara influencia en autores como el ya citado Chaucer ( Cuentos de Canterbury), Margarita , reina de Francia(Heptamerón) o Leo Frobenius (Decamerón Negro)

(Procedencia de la imagen)

En el siglo XV, Sandro Boticcelli refleja episodios de la jornada V ( La historia de Anastasio degli Onest)

“El infierno de los amantes crueles”

(Si pinchas en el título verás el estudio que del cuadro aparece en el excelente blog “Materiales de Lengua“)

Probablemente la historia de Boccaccio tamizada por la pintura de Boticcellli esté detrás de la mujer que, con su belleza, arrastra al hombre al infierno de la leyenda becqueriana “El monte de las ánimas” que comentamos el curso pasado.

Destacan también ilustraciones de Dalí:

Procedencia de la imagen

La obra fue llevada al cine por Pier Paolo Pasolini y aquí tenemos la película  doblada al castellano:

En la tercera jornada se cuenta esta historia, cuento que Pasolini vio así en su película:

Más recientemente  W. Allen ha estrenado A Roma con amor, cuyo título original era Bop Decamerón, película en la que presenta una historia costumbrista y el triángulo amoroso que siglos antes ya aparecía entre las páginas de esta obra universal.

De su mirar mi voluntad rendía

Anna Fedorova interpreta el soneto 104 de Petrarca musicado por Franz Liszt:

No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por ti.

Mientras lo escuchas puedes ver aquí como era la donna angelicata de Petrarca:

venus_botticelli_detail ojos

 

Aquí puedes escuchar otros dos.

En una selva oscura me encontraba

A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado.

¡Cuán dura cosa es decir cuál era

esta salvaje selva, áspera y fuerte

que me vuelve el temor al pensamiento!

Es tan amarga casi cual la muerte;

mas por tratar del bien que allí encontré,

de otras cosas diré que me ocurrieron.

Yo no sé repetir cómo entré en ella

pues tan dormido me hallaba en el punto

que abandoné la senda verdadera.

Mas cuando hube llegado al pie de un monte,

allí donde aquel valle terminaba

que el corazón habíame aterrado,

hacia lo alto miré, y vi que su cima

ya vestían los rayos del planeta

que lleva recto por cualquier camino.

Entonces se calmó aquel miedo un poco,

que en el lago del alma había entrado

la noche que pasé con tanta angustia.

Y como quien con aliento anhelante,

ya salido del piélago a la orilla,

se vuelve y mira al agua peligrosa,

tal mi ánimo, huyendo todavía,

se volvió por mirar de nuevo el sitio

que a los que viven traspasar no deja.

Repuesto un poco el cuerpo fatigado,

seguí el camino por la yerma loma,

siempre afirmando el pie de más abajo.

Y vi, casi al principio de la cuesta,

una onza ligera y muy veloz,

que de una piel con pintas se cubría;

y de delante no se me apartaba,

mas de tal modo me cortaba el paso,

que muchas veces quise dar la vuelta.

Divina comedia, Dante Alighieri

Este es el camino que emprede Dante en su viaje, después de extraviarse en una selva oscura. Desciende al Infierno, cuya forma es la de un anfiteatro dividido en nueve círculos habitados por demonios. En cada uno de ellos se representa un pecado mayor.

Roberto Benigni recita así el fragmento:

Y así el quinto canto del Infierno:

Los adúlteros del Infierno de Dante, Paolo y Francesca

“El beso”, de Rodin

Para que te hagas una idea de cómo era el infierno de Dante aquí puedes verlo a través de la pintura:

Dante recorre ese infierno guiado por Virgilio. Después de hacerlo, los dos personajes ascienden trabajosamente una montaña, en un camino de purificación en el que el remordimiento por los pecados se mezcla con la esperanza por la salvación.

En lo alto se encuentra el paraíso terrenal, en el que Virgilio es sustituido por Beatriz que guiará al protagonista hasta el final de su viaje. El paraíso también está organizado en nueve cielos, habitados por ángeles, santos y algún personaje histórico como Carlomagno. En ellos también se gradúan distintas virtudes hasta llegar al décimo cielo o Empíreo, en el que se goza de las visión directa de Dios.

Dante y Beatriz, por el pintor prerrafaelista Henry Holiday, que imagina el encuentro entre Dante y Beatriz en el Puente Santa Trinidad.

Finalmente, Beatriz permite al emisor alcanzar la redención, y el poema termina con la contemplación del poder del amor “que mueve el sol y las otras estrellas”.

Nota: todos los esquemas y cuadros están extraídos de aqui, estupendo blog sobre estudios literarios.

Aquí te queda el audiolibro de la obra completa:

Y si quieres puedes leerla en este enlace. O si prefieres, puedes jugar con dante y su obra con este videojuego

La Divina comedia es una de las obras que más ha influido en al literatura y el cine. Una pequeñísima muestra de ello es la obra Luces de bohemia, de Valle-Inclán que estudiaste el año pasado (aquella en la que explicaba el esperpento, término que guarda cierto parecido con el adjetivo dantesco). Aquí queda la película que dirigió Miguel Ángel Díez, con guión de Mario Camus a partir de la obra de Valle:

En Luces de bohemia también hay dos protagonistas, en este caso Max Estrella y Don Latino que pasean por el Madrid nocturno de principios del siglo XIX, infierno en ocasiones y pocas veces cielo.

Por otro lado, el poeta Curros Enríquez se sirvió de la obra de Dante para escribir su Divino sainete, obra satírico burlesca que parodia la Divina comedia.  En la obra de Curros, el poeta viaja en un tren siendo cada vagón un pecado capital. A través de esta el autor hace una profunda crítica a la iglesia.

Y si seguimos tirando del hilo podemos encontrar alusiones directas a la Divina comedia en la película Seven, de David Fincher. En ella se narra la historia de un asesino en serie que utiliza los siete pecados capitales esbozados por Dante Alighieri en la sección del purgatorio de La divina comedia (gula, avaricia, pereza, lujuria, soberbia, ira y envidia) como motivación principal para cometer sus asesinatos. En las páginas de Dante se encontrará la solución de quién es el autor de los crímenes. Es una interesantísima película que puedes ver aquí:

En la misma línea, Matthew Pearl, en su novela El club Dante nos relata los terribles crímenes que comete un asesino inspirados en los tormentos del infierno que se describen en la Divina comedia. Solo un club de lectores y conocedores de esta obra será capaz de identificarlo y detenerlo antes de que vuelva a actuar.

Por otro lado, el poeta Ernesto Pérez Zúñiga recogió también en sus poemas el amor que Dante le profesó a Beatriz. En su libro Siete caminos para Beatriz están recogidos muchos de ellos:

Nel mezzo del cammin di nostra vita

muy dentro del estómago más dentro

en selva de neones

callejón de febrero

tu nombre en las paredes

tu nombre en los andenes

Soñando un vaso

un felino ha saltado en la botella

Picando hielo

he encontrado la puerta del infierno

Ya no voy a saber lo que me pasa

y no voy a saber cómo cruzarlo

el puente de la furia el cancerbero

Las botas militares

en el embarcadero

Hay alas afiladas

cruzando por los sueños

Ya no voy a saber lo que me pasa

Sobre el fondo del agua va tu voz

En el final del puente va la nada

Nel mezzo del cammin di nostra vita

muy dentro del estómago más lejos

en selva de relojes

callejón de febrero

tu nombre en las paredes

tu nombre en los andenes