Caminamos hacia el Renacimiento. Primera parada: Florencia.

“(…) 1348. La epidemia de peste que recorre Europa se está cebando con la orgullosa ciudad de Florencia. Nadie sabía qué hacer ante una enfermedad «que en su comienzo nacían a los varones y a las hembras semejantemente en las ingles o bajo las axilas, ciertas hinchazones que algunas crecían hasta el tamaño de una manzana y otras de un huevo». Así que un grupo de mozos (siete chicas y tres chicos) deciden marcharse a una quinta a las afueras de la ciudad para evitar el contagio y esperar a que este Apocalipsis en forma de plaga acabe cuanto antes. Qué planteamiento, ¿verdad? Si cambiásemos la fecha por una de dentro de unas décadas y la palabra peste por ataque nuclearepidemia zombi o invasión alienígena nos encontraríamos con un blockbuster distópico próximamente en todas sus pantallas. Solo que el Decamerón no es un thriller ni sus personajes viven aterrorizados, pues es más una exaltación luminosa del beatus ille y del collige, virgo, rosas. O lo que es lo mismo, un canto a la esperanza del que huye del mundanal ruido. ¿A quién no le apetecería, por ejemplo, marcharse a una villa en la Toscana con unos amigos hasta que se acabe la crisis de una vez? A eso se dedican estos jóvenes: a disfrutar de la belleza de la vida. Que parece que no, pero existir existe.
En esta página puedes encontrar información del cuadro de John William Waterhouse. 
Oigo desde aquí los comentarios jocosos de algún lector más jocoso aún: «Si son jóvenes, lo que harán es retozar todo el día entre ellos». Muy gracioso esto, sí. Pero todos sabemos que esa no es la verdad. A lo que dedican —y no todos— la mayor parte del tiempo es a intentar retozar. Que es lo que les pasa a estos florentinos veinteañeros. Sobre todo, cómo no, a los varones. Sería más fácil emplear un verbo más directo en lugar de retozar, sí, pero estaríamos traicionando la delicadeza con la que Bocaccio describe el despertar a la sensualidad de estos muchachos y muchachas.
«¿Me está usted diciendo que el Decamerón, esa joya del Renacimiento escrita por Giovanni Bocaccio, que está considerada como la primera obra en prosa escrita en lengua italiana, es un libro de jóvenes en celo?». Pues sí, caballero, es justamente eso lo que estoy diciendo. Me alegro de que usted tenga más comprensión lectora de lo que dice el informe PISA. Lo que no estoy diciendo en absoluto es que el Decamerón sea un libro que merezca la pena leer porque trate de jóvenes en celo. Pero vayamos a lo importante: ¿qué es lo que hacen estos jovencitos para intentar retozar? Pues lo que hemos hecho todos: hacernos los simpáticos, tontear compulsivamente y, sobre todo, contar historias.
Da igual que nosotros comiéramos pipas y echáramos nuestros primeros cigarros en un banco del parque o que los protagonistas del Decamerón canten y rían en ese lugar paradisíaco (locus amoenus para los puristas) en el que están confinados: tanto ellos como nosotros nos desenvolvemos en sociedad contando y escuchando historias; el mayor descubrimiento del ser humano desde la época de las cavernas, cuando hombres y mujeres se sentaban en torno a la hoguera para compartir sus experiencias, sus temores y sus fantasías.
Dicho y hecho: cada uno de ellos contará una historia al día durante el tiempo que durará su estancia en la finca. Pero como en este reality show florentino son todos muy renacentistas (y por tanto amantes del orden y la simetría), los jovencitos deciden amablemente entre ellos que tanto cachondeo tiene que estar regido por unas normas. Así que cada noche uno de ellos será nombrado rey o reina para que, entre otras responsabilidades, decida el tema sobre el que tratarán las historias que se narren el día siguiente. Tan solo a Dioneo, el más ingenioso de todos, se le permite salirse del tema propuesto cada día. (…)”
Fragmento de un artículo de  . Puedes encontrarlo entero en este blog. También hallarás en él otros interesantes artículos sobre la obra.

El Decamerón, de Boccaccio, escrito entre 1351 y 1353, nos sitúa en una encrucijada entre la Edad Media y el Renacimiento. Si bien ya se ha hablado de la obra en entradas anteriores, en esta os voy a dejar la selección de cuentos que vais a leer.  Antes de entrar de lleno en las narraciones haremos una pequeña parad en la Florencia del siglo XIV, cuna del Renacimiento, que vio nacer la obra ( ¡y muchas, muchísimas obras de arte!)

Y ahora sí, vista Florencia, dejamos atrás la peste que asoló la ciudad y nos adentramos en el locus amoenus para escuchar cien  historias en diez días:

Como ya sabes, la obra está organizada en diez jornadas. En cada una de ellas uno de los jóvenes narradores “dirige” el día relatando varios cuentos. Estos se clasifican por temas y jornadas, de la forma que sigue:

  • Primera Jornada: se abordan los vicios humanos, a través de la figura de Judas.
  • Segunda y Tercer Jornada: las historias giran en torno a la Fortuna humana, pero también a la mercantilización.
  • Cuarta Jornada: los jóvenes narran historias que hablan de amores, cuyos finales pueden ser clasificados como finales trágicos.
  • Quinta Jornada: en esta jornada el tema continúa siendo el amor, pero con final feliz.
  • Sexta, Séptima y Octava Jornada: los jóvenes dedican las narraciones de estas jornadas a reflexionar, a través de historias donde el elemento principal es la risa y la picaresca, sobre la capacidad de ingenio del hombre.
  • Novena Jornada: los temas se tornan un poco más trascendentales, apuntando hacia el microcosmos, y la infinita capacidad del humano por convertir su cotidianidad en algo sublime.
  • Décima Jornada: los jóvenes, gracias a la intervención de Griselda (o María) reflexionan sobre la cualidad purificadora del humano, como ser creado a imagen y semejanza de Dios.

La información está extraída de aquí.

Ahora deja que Pampinea, Neifile, Fianmetta, Elisa, Filóstrato y Dioneo te cuenten sus historias. Siéntate con ellas y con ellos aquí, y escucha los cuentos que se  cuentan para ligar, los cuentos que te cuentan (¿para ligar?)

_ Primera Jornada. Narración tercera.

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La reina de la primera jornada es Pampinea, joven hermosa y sensata, feliz en amores. En este primer día hay libertad en el tema de los cuentos, y estos son de carácter tradicional (alguno de ellos de origen árabe) o anecdótico. 

Así comienza la narración tercera:

Después de que, alabada por todos la historia de Neifile, calló ésta, como gustó a la reina, Filomena empezó a hablar así:

-La historia contada por Neifile me trae a la memoria un peligroso caso sucedido a un judío; y porque ya se ha hablado tan bien de Dios y de la verdad de nuestra fe, descender ahora a los sucesos y los actos de los hombres no se deberá hallar mal, y vendré a narrárosla para que, oída, tal vez más cautas os volváis en las respuestas a las preguntas que puedan haceros.

La imagen de la derecha está extraída de aquí.

Puedes ver aquí varias ilustraciones de la Jornada Primera de El Decamerón, publicado por Liber edicionesTodas son obra de Celedonio Perellón.

_ Tercera Jornada. Narración primera.

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Neifile, ingenuamente lasciva, es la reina de la tercera jornada, en la que se desarrollan cuentos sobre personas que logran una cosa largamente deseada o recuperan lo perdido, lo que hace que los narradores procuren emularse y su­perarse en el relato de historias escabrosas en las que el ingenio, el engaño y la mentira se ponen al servicio de la lujuria, como el jardinero Masseto, que fingiéndose mudo hace romper el voto de castidad a todas las monjas de un convento; o el palafrenero que logra sustituir a su rey frente a la reina; el del clérigo que envía a una lejana penitencia al marido de la mujer que le gusta; el del abad que hace creer a un villano que ha muerto y que pena en el purgatorio; el de la joven y hermosa sarracena, Alibech, y el ermitaño de la Tebaida, etc.

_ Tercera Jornada. Narración octava.

“Llegado el fin de la larga historia de Emilia, que a nadie había desagradado por su extensión, sino considerada por todos como narrada brevemente teniendo en cuenta la cantidad y la variedad de los casos contados en ella; la reina, a Laureta mostrando con un solo gesto su deseo, le dio ocasión de comenzar así:

-Carísimas señoras, se me pone delante como digna de ser contada una verdad que tiene, mucho más de lo que fue, aspecto de mentira, y me ha venido a la cabeza al oír contar que uno por otro fue llorado y sepultado. Contaré, pues, cómo un vivo fue sepultado por muerto y cómo después, resucitado y no vivo, él mismo y otros muchos creyeron que había salido de la tumba, siendo por ello venerado como santo quien más bien como culpable debía ser condenado. (…)”

Si pinchas aquí puedes encontrar ilustraciones de la Tercera Jornada realizadas por el dibujante citado arriba.

_ Cuarta Jornada. Narración quinta.

La cuarta jornada, en la que es rey Filóstrato, amante desesperado, se inicia con una autodefensa de Boccaccio. Seguramente, que el Decamerón  fue apareciendo en distintas partes, por eso al llevar a esta jornada ya Boccaccio tiene duras críticas y se tiene que defender. Las anteriores novelas han sido tildadas de indecentes, de no corresponder a la realidad de los hechos y de que el autor se preocupa demasiado por complacer a las mujeres con vanidades y relatos frívolos. Boccaccio se zafa graciosamente de tales acusaciones, conminando a sus detractores a que muestren «los originales» de sus historias y recordando que grandes poetas como Guido Cavalcanti o Dante, también escribieron versos para complacer a las mujeres. De aquellos cuyos amores tuvieron fin desdichado trata esta jornada, en la cual los cuentos son anécdotas vivificadas con nombres históricos, como la hija de Tancredo de Salerno, el trovador catalán Guilhem de Cabestany (de quien se narra la leyenda del corazón comido), pero no faltan las situaciones novelescas y livianas, como en el famoso e irreverente cuento del arcángel San Gabriel y el de la mujer del cirujano y el presunto cadáver de su amante.

La historia que vas a leer, de amor y bótanica, fue recreada por John Keats (1818) en el poema “Isabel o la Maceta de Albahaca” .
Fueron muy numerosas sus representaciones artísticas, sobre todo en el grupo de los prerafaelitas, que hicieron de esta desgraciada historia, uno de sus temas favoritos. Estos son algunos de los cuadros:

Y Waterhouse, a quien ya conoces, así:

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_ Quinta Jornada. Narración octava.

Fiammetta, la perfecta enamorada, es la reina de la jornada quinta, que trata de casos de amor acabados felizmente, por lo general de trama complicada.

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Imagen procedente de aquí.

Presta atención a este cuento. También lo hizo Sandro Botticelli. El pintor reflejó la historia “El infierno de los amantes crueles” en el cuadro La historia de Nastagio degli Onesti . Se trata de un ciclo de cuatro cuadros. Puede verse en el Museo del Prado.

El pintor contó así la historia de Boccaccio:

Aquí puedes “mirar casi a la carta” el cuadro completo.

_ Sexta Jornada. Narración cuarta.

La sexta jornada de la que es reina Elisa (a la derecha hay una imagen de Elisa vista por Waterhousey y debajo la de Celedonio) doncella que ama sin ser correspondida, versa sobre agudezas o frases ingeniosas que han salvado de peligros: anécdotas breves y tajantes, algunas de tema tradicional y otras tomadas de personajes famosos, como Guido Cavalcanti y el pintor Giotto. La jornada se cierra con la divertida historia de fraile Cipolla (cebolla), sátira de los sermones grotescos y de la credulidad del pueblo.

Puedes ver más ilustraciones de los cuentos de la Sexta Jornada pinchando aquí. 

_ Séptima Jornada. Narración novena. 

La séptima, de la que es rey el despreocupado y gracioso Dioneo versa sobre las burlas que las mujeres han hecho a sus maridos, y es un conjunto de trampas y argucias femeni­nas, de las que son víctimas maridos crédulos y estúpidos y que acaban con la escandalosa victoria de la sensualidad.

Imagen tomada de aquí.

También en el siglo XIV Juan Ruiz, arcipreste de Hita escribió El libro del buen amor. En este se incluye una historia  muy parecida a la que acabas de leer. Se trata del cuento del Pintor Pitas Payas, que fue musicalizado por Paco Ibáñez:

La información en cursiva está recogida de este completísimo blog de Literatura Universal del IES “El Tablero”. Gracias al profe o a la profe que comparte esos magníficos apuntes.

El Decamerón dirigido por Elisa Kragerup en  Nationatheatret de Oslo. Aquí puedes ver más fotos del montaje.

Mientras haces el trabajo sobre los cuentos puedes escuchar el Decamerón negro, una suite para guitarra de Leo Brouwer.

Si te apetece puedes ver la adaptación al cine que hizo Pasolini de la obra de Boccaccio:

¿Cómo contarías tú estos cuentos que se elevaron por encima de la peste florentina?  Cándido Pazó te los contará a ti muy pronto. Mientras te esperamos, Cándido Pazó, nosotras y nosotros leemos a Boccaccio.

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El distanciamiento

En respuesta al teatro antirracionalista de las vanguardias, surge entre los dramaturgos alemanes, que asistían inquietos al ascenso del nazismo, una corriente que entiende el teatro como un elemento de lucha social. El teatro ha de ser una herramienta para resolver los problemas políticos y sociales, por eso tiene que implicar al espectador, enseñar. El dramaturgo más importante de este teatro épico o dialéctico es Bertolt Brecht (1898-1956). Su oposición al nazismo y su vinculación con el marxismo lo llevó al exilio desde 1933 hasta 1948. Este es un breve documental sobre el autor:

Busca el distanciamiento del público para así conseguir el valor didáctico, este distanciamiento lo logra con técnicas como el uso de la tercera persona, los apartes, la interrupción de la acción, la importancia del gesto o las máscaras. Mezcla lenguaje coloquial con formas poéticas. Los temas centrales de sus obras son algunas de las grandes preocupaciones del hombre del momento: el poder, la guerra, la justicia.

Entre sus obras destacan Galileo Galilei (1939), Madre Coraje y sus hijos (1941) o El círculo de tiza (1944).

Vídeo promocional de la representación de la obra de Bertolt Brecht en el Teatro Valle-Inclán de Madrid, del 11 de febrero a 4 de abril de 2010, en la versión de Antonio Buero Vallejo y Dirección de Gerardo Vera.

¡Merdre!

Con esta palabra se inaugura el teatro del siglo XX porque así comienza una de las obras más emblemáticas y representativas del pasado siglo: Ubú rey, de Alfred Jarry, uno de los precursores más importantes del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo.

Ubú es un tipo violento, panzudo, codicioso y malhablado (la primera palabra de la obra es merdre) que asesina, inducido por su esposa, al rey Wenceslao y se hace con el trono de Polonia. Convertido en un tirano sanguinario, manda asesinar a nobles y campesinos para apoderarse de sus bienes, hasta que es derrotado por el zar de Rusia. Ubú refleja, de modo caricaturesco los más bajos instintos del ser humano. El tono de farsa, el carácter provocador, el lenguaje distorsionado o la violencia en escena son expresión de un radical descontento con el mundo.

Versión de la obra de Los Cualeslas

A principios del siglo XX se profundiza en el camino abierto por el Simbolismo y se sitúa la acción y la historia en segundo plano, de modo que se da prioridad a la impresión estética y la conmoción espiritual El paradigma de esta tendencia irracionalista se halla en el teatro de la crueldad de Antonin Artaud (1896_1948)

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Reclamaba este autor la necesidad de volver al teatro primitivo, en el que priman el instinto, la violencia, la belleza y el sentimiento. Se busca crear una experiencia inquietante siendo los temas realidades y pulsiones esenciales: muerte, erotismo, soledad… La obra crea su propio lenguaje basado en el simbolismo y la sugerencia.  Artaud defiende un espectáculo total, incorpora al teatro elementos del cine, del circo. Además, el espectador forma parte activa del espectáculo, por lo tanto la representación tratará de sacudirlo y provocarlo con imágenes violentas e intensas.

Existen, además, a principios de siglo, numerosas tendencias difíciles de clasificar. Las tragedias de Federico García Lorca  pueden considerarse una forma de realismo poético.

Adaptación a la gran pantalla de la obra  Bodas de sangre de  Federico García Lorca 

Por otro lado, el final de la I Guerra Mundial deja sumida a Alemania en una grave crisis económica y el pesimismo invade un país que contempla el futuro con incertidumbre. En ese contexto nace el expresionismo, que pretende explorar los aspectos más violentos y grotescos de la realidad. Como autor destacado podemos citar a Georg Kaiser. En el teatro expresionista, escenario y personajes se presentan distorsionados para impactar al espectador. El contraste de luces y sombras es un efecto importante. Los motivos que aparecen buscan resaltar el feísmo, lo tenebroso, lo caótico a través de un uso idiomático cargado de imágenes. Luces de bohemia (1920), de Valle-Inclán, creador del esperpentotiene muchos rasgos expresionistas.

Para acabar con los vicios adquiridos por los actores del teatro anterior, es importante el método Stanislavski, que pretende conseguir que el actor se identifique con el personaje, es decir, que sienta sus mismas emociones. Este director ruso, Constantin Stanislavski, plantea la labor del actor como una tarea que puede ser enseñada y aprendida, es decir, se busca la profesionalidad de los actores.

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Imagen extraída de aquí

Paralelamente al teatro rupturista y de vanguardia, se sigue desarrollando un teatro tradicional, alejado de las innovaciones ideológicas y formales. Entre sus representantes destaca por la calidad de sus obras el irlandés Bernard Shaw (1856-1950), su comedia más célebre es Pigmalión (1913).

Asimismo, en 1964 se realizó la película musical My Fair Lady (Mi bella dama), inspirada en esta obra.

 

En una estación de metro

La aparición de estos rostros en la multitud;
Pétalos en una rama oscura y húmeda.

He aquí un ejemplo de poesía pura escrito por Ezra Pound, padre del Imagismo, caracterizado por experimentar con la metáfora y la lengua lírica bajo la influencia del Extremo Oriente y de los haikús japoneses. Aquí puedes leer los haikus que compusieron las alumnas y alumnos de Literatura Universal del curso pasado.

Ezra Pound por Richard Avedon

Imagen extraída de aquí

El concepto de  poesía pura de Pound, encarnada en Francia por el poeta maldito Verlaine, sin duda,  influyó en la poesía cultivada por Juan Ramón Jiménez en su  etapa novecentista, la segunda (la que se fue desnudando de los ropajes modernistas) y en la concepción del arte defendida por los autores de la Generación del 14.

Esta poesía pura está basada  en la búsqueda de la precisión absoluta. Para ello se sirvió de instrumentos como: construcción de frases concisas, sencillas, breves; omisión de todo término superfluo: búsqueda de la palabra exacta; supresión de redundancias y complicaciones innecesarias y huida de la expresión personal y de la propia emoción.  Cantares fue su obra maestra en la que hace una crítica a la usura y la reivindicación de los bienes y valores sociales. En el libro citado se encuentra este poema:

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Id, cantos míos, al solitario y al insatisfecho,
Id también al neurótico, al acomodaticio,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.

Id como una gigantesca ola de hielo,
llevad mi desprecio por los opresores

Hablad contra la represión del inconsciente,
hablad contra la tiranía de los imitadores

Hablad contra las cadenas,
Id a la burguesa que agoniza de hastío,
Id a las mujeres de las zonas residenciales,
Id a las desparejadas,
Id a aquellas que esconden su fracaso,
Id a las mal casadas,
Id a la esposa comprada,
Id a la mujer que es una carga.
Id a los que tienen un delicado deseo,
Id a aquellos cuyos frágiles anhelos son desbaratados,
Id como una plaga contra la estolidez del mundo;
Id con vuestra agudeza, contra esto,

Reforzad los débiles lazos,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id cordialmente,
Id con un discurso abierto.

Estad impacientes por encontrar nuevos males y bienes.
oponeos a todas las formas de opresión.

Id a quienes la madurez ha encallecido ,
A los desencantados
Id a los adolescentes asfixiados por la familia

¡Oh, qué repugnante resulta
ver tres generaciones habitando una misma casa!
Es como un árbol añoso con brotes
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra ese verdor esclavo de la sangre.

Id contra todas las clases de manos muertas.

Aquí puedes leer más poemas del autor.

Las sombras de Gerard de Nerval

 

Por recomendación de Alba aquí quedan “Las sombras de Gérad Nerval” por Día Sexto & Bella Vendetta:

Puedes leer la letra de la canción pinchando aquí.

Gérad Nerval es el seudónimo de Gérard Labrunie, poeta y ensayista francés nacido en Paris en 1808.
Huérfano desde muy pequeño, su infancia transcurrió en la campo de Valois al cuidado de su tío abuelo. Enviado a París desde 1814, estudió en el colegio Carlomagno donde se apasionó por la literatura alemana, especialmente  por Goethe,  de quien fue un excelente traductor.
Su obra Aurelia de 1855, puede considerarse como el punto de partida de la poesía surrealista. Entre otras de sus obras figuran,Viaje al Oriente” en 1851, “Les Illuminés, ou les precurseurs du socialisme” en 1852 y Las Quimerasen 1854.
Aunque los últimos años de su vida fueron los más productivos,  sufrió graves trastornos mentales que lo obligaron a permanecer por temporadas en hospitales psiquiátricos. Finalmente, agobiado por las deudas y la enfermedad mental,  se suicidó en Paris en 1855.   Información extraída de aquí.

 Dice de él Día Sexto:

Gérard de Nerval estaba loco. Sin más. Loco como una rata de cloaca, machacado, jodido. Tenía como mascota una langosta. En serio. Hasta les escribía a sus amigos quejándose de las burlas que recibía por pasearse por la calle con su langosta, a la que llamaba Thibault. Su amigo Téophile Gautier en un artículo sobre Nerval, cuenta que dijo una vez: “¿Por qué una langosta debería ser más ridícula que un perro? ¿O un gato, o una gacela, o un león, o cualquier otro animal que el hombre escoja para salir a pasear? A mí me gustan las langostas. Son pacíficas, criaturas muy serias. Conocen los secretos del mar, y no ladran ni mordisquean en la privacidad de uno como hacen los perros. Y Goethe le tenía aversión a los perros, y él no estaba loco”.

Se enamoró de una mujer que pasó a mejor vida demasiado pronto, lo cual hizo polvo a nuestro autor, que emprendió una serie de viajes para olvidar. Acompañado por un grupo de colegas, se dedicó a explorar todo Oriente Próximo, catando opio, hachís, y todo tipo de sustancias alucinógenas.

Después de varias temporadas en hospitales psiquiátricos, vagabundeos por las calles y colocones con su compinche Téophile, salió de un bar y se ahorcó en una farola en medio de París. Y como esta gente era así de simpática, al genial Gustave Doré, uno de los ilustradores más impresionantes que ha conocido el mundo, no se le ocurrió otra que realizar un grabado de Nerval ahorcado por sus visiones (imagen central del vídeo). ¿Quién quiere un epitafio cuando te pueden hacer un grabado reflejando cómo te suicidaste en uno de tus arranques de locura?


La obra de Nerval no es fácil de leer ni mucho menos, y alegre, lo que se dice alegre, tampoco es. Sin embargo, Umberto Eco dice que Sylvie es una obra maestra, Proust lo admiraba y T.S. Eliot cita uno de sus versos en La tierra baldía.

El desdichado

Yo soy el tenebroso —el viudo —el sin consuelo,

Príncipe de Aquitania de la torre abolida,

murió mi sola estrella —mi laúd constelado

ostenta el negro Sol de la Melancolía.

En noches sepulcrales tú que me consolaste

el Pausílipo dame, la mar de Italia vuélveme,

la flor que amaba tanto mi desolado espíritu,

la parra donde el pámpano a la rosa se alía.

¿Soy el Amor o Febo? ¿Lusignan o Biron?;

roja mi frente está del beso de la reina;

yo he soñado en la gruta que habita la sirena;

Yo crucé el Aqueronte, vencedor por dos veces,

y la lira de Orfeo he pulsado alternando

el llanto de la santa con los gritos del hada.

Es que, en ocasiones, uno tiene que adentrarse en la oscuridad para conocer mejor el mundo. ¿A que sí? Sí, coño, sí. Con autores como este, uno se plantea hasta qué punto la locura es una enfermedad o meramente otra visión de las cosas. Os daréis cuenta de que algunas de las frases más hermosas e inquietantes de la literatura han salido de la pluma de auténticos chiflados. Como la que escribió Nerval poco antes de apretarse el nudo:
“Me dije a mí mismo: la noche eterna cae sobre nosotros, y la oscuridad será aterradora. ¿Qué ocurrirá cuando todos se den cuenta de que ya no existe el Sol?”
Resultado de imagen de nervalSí, hay veces que los ojos de una persona ven más allá, contemplan lugares recónditos, profundos, oscuros, lugares donde todos los demás no solemos llegar, deslumbrados por la vida, y la alegría, y las miles de mierdecitas que nos hacen perder tiempo cada día, el trabajo, el alquiler, el precio de la gasolina, los debates parlamentarios. La vida nos ocupa la vida, por así decirlo. Pero hay algunos que ven más allá, bien por taras congénitas, bien inducidos por esta o aquella sustancia. Exploradores de las capas subterráneas de la realidad. Y ya que la mayoría no tenemos esa capacidad, o no nos atrevemos a hacer el viaje (ya ves cuán caro se cobra el peaje), deberíamos aprovechar la experiencia de todos aquellos que cruzaron la frontera y supieron ponerlo por escrito.
La imagen que acompaña al texto está extraída de aquí.
¡¡¡Suerte en el examen!! Que Nerval os acompañe.