Carpe diem

El profesor de Literatura de El club de los poetas muertos explicaba así a sus alumnos el tópico horaciano del carpe diem:

Con ella os presento el blog de Literatura Universal y os invito a disfrutar de la vida, de la literatura, de la música, del arte y de la juventud.

 

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El distanciamiento

En respuesta al teatro antirracionalista de las vanguardias, surge entre los dramaturgos alemanes, que asistían inquietos al ascenso del nazismo, una corriente que entiende el teatro como un elemento de lucha social. El teatro ha de ser una herramienta para resolver los problemas políticos y sociales, por eso tiene que implicar al espectador, enseñar. El dramaturgo más importante de este teatro épico o dialéctico es Bertolt Brecht (1898-1956). Su oposición al nazismo y su vinculación con el marxismo lo llevó al exilio desde 1933 hasta 1948. Este es un breve documental sobre el autor:

Busca el distanciamiento del público para así conseguir el valor didáctico, este distanciamiento lo logra con técnicas como el uso de la tercera persona, los apartes, la interrupción de la acción, la importancia del gesto o las máscaras. Mezcla lenguaje coloquial con formas poéticas. Los temas centrales de sus obras son algunas de las grandes preocupaciones del hombre del momento: el poder, la guerra, la justicia.

Entre sus obras destacan Galileo Galilei (1939), Madre Coraje y sus hijos (1941) o El círculo de tiza (1944).

Vídeo promocional de la representación de la obra de Bertolt Brecht en el Teatro Valle-Inclán de Madrid, del 11 de febrero a 4 de abril de 2010, en la versión de Antonio Buero Vallejo y Dirección de Gerardo Vera.

¡Merdre!

Con esta palabra se inaugura el teatro del siglo XX porque así comienza una de las obras más emblemáticas y representativas del pasado siglo: Ubú rey, de Alfred Jarry, uno de los precursores más importantes del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo.

Ubú es un tipo violento, panzudo, codicioso y malhablado (la primera palabra de la obra es merdre) que asesina, inducido por su esposa, al rey Wenceslao y se hace con el trono de Polonia. Convertido en un tirano sanguinario, manda asesinar a nobles y campesinos para apoderarse de sus bienes, hasta que es derrotado por el zar de Rusia. Ubú refleja, de modo caricaturesco los más bajos instintos del ser humano. El tono de farsa, el carácter provocador, el lenguaje distorsionado o la violencia en escena son expresión de un radical descontento con el mundo.

Versión de la obra de Los Cualeslas

A principios del siglo XX se profundiza en el camino abierto por el Simbolismo y se sitúa la acción y la historia en segundo plano, de modo que se da prioridad a la impresión estética y la conmoción espiritual El paradigma de esta tendencia irracionalista se halla en el teatro de la crueldad de Antonin Artaud (1896_1948)

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Reclamaba este autor la necesidad de volver al teatro primitivo, en el que priman el instinto, la violencia, la belleza y el sentimiento. Se busca crear una experiencia inquietante siendo los temas realidades y pulsiones esenciales: muerte, erotismo, soledad… La obra crea su propio lenguaje basado en el simbolismo y la sugerencia.  Artaud defiende un espectáculo total, incorpora al teatro elementos del cine, del circo. Además, el espectador forma parte activa del espectáculo, por lo tanto la representación tratará de sacudirlo y provocarlo con imágenes violentas e intensas.

Existen, además, a principios de siglo, numerosas tendencias difíciles de clasificar. Las tragedias de Federico García Lorca  pueden considerarse una forma de realismo poético.

Adaptación a la gran pantalla de la obra  Bodas de sangre de  Federico García Lorca 

Por otro lado, el final de la I Guerra Mundial deja sumida a Alemania en una grave crisis económica y el pesimismo invade un país que contempla el futuro con incertidumbre. En ese contexto nace el expresionismo, que pretende explorar los aspectos más violentos y grotescos de la realidad. Como autor destacado podemos citar a Georg Kaiser. En el teatro expresionista, escenario y personajes se presentan distorsionados para impactar al espectador. El contraste de luces y sombras es un efecto importante. Los motivos que aparecen buscan resaltar el feísmo, lo tenebroso, lo caótico a través de un uso idiomático cargado de imágenes. Luces de bohemia (1920), de Valle-Inclán, creador del esperpentotiene muchos rasgos expresionistas.

Para acabar con los vicios adquiridos por los actores del teatro anterior, es importante el método Stanislavski, que pretende conseguir que el actor se identifique con el personaje, es decir, que sienta sus mismas emociones. Este director ruso, Constantin Stanislavski, plantea la labor del actor como una tarea que puede ser enseñada y aprendida, es decir, se busca la profesionalidad de los actores.

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Imagen extraída de aquí

Paralelamente al teatro rupturista y de vanguardia, se sigue desarrollando un teatro tradicional, alejado de las innovaciones ideológicas y formales. Entre sus representantes destaca por la calidad de sus obras el irlandés Bernard Shaw (1856-1950), su comedia más célebre es Pigmalión (1913).

Asimismo, en 1964 se realizó la película musical My Fair Lady (Mi bella dama), inspirada en esta obra.

 

En una estación de metro

La aparición de estos rostros en la multitud;
Pétalos en una rama oscura y húmeda.

He aquí un ejemplo de poesía pura escrito por Ezra Pound, padre del Imagismo, caracterizado por experimentar con la metáfora y la lengua lírica bajo la influencia del Extremo Oriente y de los haikús japoneses. Aquí puedes leer los haikus que compusieron las alumnas y alumnos de Literatura Universal del curso pasado.

Ezra Pound por Richard Avedon

Imagen extraída de aquí

El concepto de  poesía pura de Pound, encarnada en Francia por el poeta maldito Verlaine, sin duda,  influyó en la poesía cultivada por Juan Ramón Jiménez en su  etapa novecentista, la segunda (la que se fue desnudando de los ropajes modernistas) y en la concepción del arte defendida por los autores de la Generación del 14.

Esta poesía pura está basada  en la búsqueda de la precisión absoluta. Para ello se sirvió de instrumentos como: construcción de frases concisas, sencillas, breves; omisión de todo término superfluo: búsqueda de la palabra exacta; supresión de redundancias y complicaciones innecesarias y huida de la expresión personal y de la propia emoción.  Cantares fue su obra maestra en la que hace una crítica a la usura y la reivindicación de los bienes y valores sociales. En el libro citado se encuentra este poema:

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Id, cantos míos, al solitario y al insatisfecho,
Id también al neurótico, al acomodaticio,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.

Id como una gigantesca ola de hielo,
llevad mi desprecio por los opresores

Hablad contra la represión del inconsciente,
hablad contra la tiranía de los imitadores

Hablad contra las cadenas,
Id a la burguesa que agoniza de hastío,
Id a las mujeres de las zonas residenciales,
Id a las desparejadas,
Id a aquellas que esconden su fracaso,
Id a las mal casadas,
Id a la esposa comprada,
Id a la mujer que es una carga.
Id a los que tienen un delicado deseo,
Id a aquellos cuyos frágiles anhelos son desbaratados,
Id como una plaga contra la estolidez del mundo;
Id con vuestra agudeza, contra esto,

Reforzad los débiles lazos,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id cordialmente,
Id con un discurso abierto.

Estad impacientes por encontrar nuevos males y bienes.
oponeos a todas las formas de opresión.

Id a quienes la madurez ha encallecido ,
A los desencantados
Id a los adolescentes asfixiados por la familia

¡Oh, qué repugnante resulta
ver tres generaciones habitando una misma casa!
Es como un árbol añoso con brotes
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra ese verdor esclavo de la sangre.

Id contra todas las clases de manos muertas.

Aquí puedes leer más poemas del autor.

Las sombras de Gerard de Nerval

 

Por recomendación de Alba aquí quedan “Las sombras de Gérad Nerval” por Día Sexto & Bella Vendetta:

Puedes leer la letra de la canción pinchando aquí.

Gérad Nerval es el seudónimo de Gérard Labrunie, poeta y ensayista francés nacido en Paris en 1808.
Huérfano desde muy pequeño, su infancia transcurrió en la campo de Valois al cuidado de su tío abuelo. Enviado a París desde 1814, estudió en el colegio Carlomagno donde se apasionó por la literatura alemana, especialmente  por Goethe,  de quien fue un excelente traductor.
Su obra Aurelia de 1855, puede considerarse como el punto de partida de la poesía surrealista. Entre otras de sus obras figuran,Viaje al Oriente” en 1851, “Les Illuminés, ou les precurseurs du socialisme” en 1852 y Las Quimerasen 1854.
Aunque los últimos años de su vida fueron los más productivos,  sufrió graves trastornos mentales que lo obligaron a permanecer por temporadas en hospitales psiquiátricos. Finalmente, agobiado por las deudas y la enfermedad mental,  se suicidó en Paris en 1855.   Información extraída de aquí.

 Dice de él Día Sexto:

Gérard de Nerval estaba loco. Sin más. Loco como una rata de cloaca, machacado, jodido. Tenía como mascota una langosta. En serio. Hasta les escribía a sus amigos quejándose de las burlas que recibía por pasearse por la calle con su langosta, a la que llamaba Thibault. Su amigo Téophile Gautier en un artículo sobre Nerval, cuenta que dijo una vez: “¿Por qué una langosta debería ser más ridícula que un perro? ¿O un gato, o una gacela, o un león, o cualquier otro animal que el hombre escoja para salir a pasear? A mí me gustan las langostas. Son pacíficas, criaturas muy serias. Conocen los secretos del mar, y no ladran ni mordisquean en la privacidad de uno como hacen los perros. Y Goethe le tenía aversión a los perros, y él no estaba loco”.

Se enamoró de una mujer que pasó a mejor vida demasiado pronto, lo cual hizo polvo a nuestro autor, que emprendió una serie de viajes para olvidar. Acompañado por un grupo de colegas, se dedicó a explorar todo Oriente Próximo, catando opio, hachís, y todo tipo de sustancias alucinógenas.

Después de varias temporadas en hospitales psiquiátricos, vagabundeos por las calles y colocones con su compinche Téophile, salió de un bar y se ahorcó en una farola en medio de París. Y como esta gente era así de simpática, al genial Gustave Doré, uno de los ilustradores más impresionantes que ha conocido el mundo, no se le ocurrió otra que realizar un grabado de Nerval ahorcado por sus visiones (imagen central del vídeo). ¿Quién quiere un epitafio cuando te pueden hacer un grabado reflejando cómo te suicidaste en uno de tus arranques de locura?


La obra de Nerval no es fácil de leer ni mucho menos, y alegre, lo que se dice alegre, tampoco es. Sin embargo, Umberto Eco dice que Sylvie es una obra maestra, Proust lo admiraba y T.S. Eliot cita uno de sus versos en La tierra baldía.

El desdichado

Yo soy el tenebroso —el viudo —el sin consuelo,

Príncipe de Aquitania de la torre abolida,

murió mi sola estrella —mi laúd constelado

ostenta el negro Sol de la Melancolía.

En noches sepulcrales tú que me consolaste

el Pausílipo dame, la mar de Italia vuélveme,

la flor que amaba tanto mi desolado espíritu,

la parra donde el pámpano a la rosa se alía.

¿Soy el Amor o Febo? ¿Lusignan o Biron?;

roja mi frente está del beso de la reina;

yo he soñado en la gruta que habita la sirena;

Yo crucé el Aqueronte, vencedor por dos veces,

y la lira de Orfeo he pulsado alternando

el llanto de la santa con los gritos del hada.

Es que, en ocasiones, uno tiene que adentrarse en la oscuridad para conocer mejor el mundo. ¿A que sí? Sí, coño, sí. Con autores como este, uno se plantea hasta qué punto la locura es una enfermedad o meramente otra visión de las cosas. Os daréis cuenta de que algunas de las frases más hermosas e inquietantes de la literatura han salido de la pluma de auténticos chiflados. Como la que escribió Nerval poco antes de apretarse el nudo:
“Me dije a mí mismo: la noche eterna cae sobre nosotros, y la oscuridad será aterradora. ¿Qué ocurrirá cuando todos se den cuenta de que ya no existe el Sol?”
Resultado de imagen de nervalSí, hay veces que los ojos de una persona ven más allá, contemplan lugares recónditos, profundos, oscuros, lugares donde todos los demás no solemos llegar, deslumbrados por la vida, y la alegría, y las miles de mierdecitas que nos hacen perder tiempo cada día, el trabajo, el alquiler, el precio de la gasolina, los debates parlamentarios. La vida nos ocupa la vida, por así decirlo. Pero hay algunos que ven más allá, bien por taras congénitas, bien inducidos por esta o aquella sustancia. Exploradores de las capas subterráneas de la realidad. Y ya que la mayoría no tenemos esa capacidad, o no nos atrevemos a hacer el viaje (ya ves cuán caro se cobra el peaje), deberíamos aprovechar la experiencia de todos aquellos que cruzaron la frontera y supieron ponerlo por escrito.
La imagen que acompaña al texto está extraída de aquí.
¡¡¡Suerte en el examen!! Que Nerval os acompañe.

Lecturas de la sociedad literaria (Oscar Wilde y el teatro de Fin de Siglo)

 

El teatro finisecular es, sin duda, el más interesante que presenta la segunda mitad del siglo XIX. Acoge características del teatro realista en su afán de reflejar la vida con toda su complejidad, ahondando en la psicología de los personajes.

El teatro más interesante de la época es el escandinavo. Destacan el sueco August Strindberg (1849-1912) y el noruego Henrik Ibsen (1828-1906) con dramas que plantean problemáticas sociales al tiempo que se llenan de lirismo y simbolismo.

El primero es autor de, entre otras, La señorita Julia, que expone los conflictos entre clases sociales,los sexos:  el amor, lujuria . Se percibe además la influencia del Naturalismo con un fuerte toque de determinismo. Además de ser representada en el teatro en muchas ocasiones también fue llevada al cine por la directora sueca  Liv Ullmann

De Ibsen hay que destacar, sin duda, su obra Casa de muñecas. La protagonista de la misma, Nora abandona la seguridad mediocre de un matrimonio donde no se siente realizada (como tantas heroínas de este tiempo), en aras de una libertad que le permita vivir más auténticamente.

A teatro de las ideas (en el que los conflictos son interiores, aunque se discuten en escena) se añade la estética simbolista, introducida en las tablas por el francés Maurice Maeterlinck (1862-1949), quien nos presenta estados anímicos en un mundo irreal y simbólico.

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Oscar Wilde además de escribir las cartas que guardaba Isolda nos dejó poesía, relatos, novelas, epístolas (De profundis, redactada en la cárcel tras sufrir una condena de dos años por su homosexualidad) y diversas obra de teatro.

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Precisamente de su teatro hablan algunos personajes de la novela La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey. En una carta dirigida a Sophie, Juliet le cuenta que Isola le dijo a Sidney:

“Luego se volvió a sentar y empezó a hablar sobre las obras de teatro de Oscar Wilde. ¿No eran buenísimas? Sophie, ¿no te habría gustado estar allí? A mí sí.”

Estas se caracterizan por su estilo elegante y depurado, la crítica ácida a los convencionalismos sociales y su humor irónico e inteligente En su escritura se percibe la influencia del Simbolismo francés y del decadentismo, ambas especialmente presentes en el drama bíblico Salomé.  En esta obra hace una interpretación del personaje bíblico pero no se centra solo en su crueldad, sino en sus sentimientos de soledad y en su pasión prohibida e incontrolable. Salomé, rechazada por san Juan Bautista, que le niega un beso, baila ante su padrastro el rey Herodes, a cambio de un favor: la cabeza de Bautista, cuyos labios muertos besa al final de la obra. Lía, esta danza es para ti:

Otras obras escritas por el autor son:

  • La importancia de llamarse Ernesto. Es una comedia que trata sobre las costumbres y la seriedad de la sociedad. La obra fue llevada al cine en varias ocasiones. En la versión en 2002, se lleva a cabo como una comedia romántica dirigida por Oliver Parker.
  • Una mujer sin importancia. Esta obra se sirve de todos los personajes para caracterizar el carácter inglés de la época victoriana de finales del siglo XIX.
  • Un marido ideal. En esta obra el autor nos da lecciones sobre la rigidez de las condenas morales que se imponen al ser parte de una sociedad.
  • El abanico de Lady Windermere. Trata sobre la infidelidad de Lord Windermere a su mujer.

Otro momento de la obra en el que este autor aparece citado es en una misiva de Juliet a Sidney, en la que le cuenta a este cómo encontró las iniciales del nombre de Oscar Wilde en la firma de unas cartas que pertenecían a la abuela de Isola. Finalmente, las cartas resultan ser de dicho autor:

“Sidney, el autor había firmado las cartas con gran elegancia:

Muy sinceramente tuyo,

O. F. O’F. W. W.

Sidney, ¿te lo imaginas? ¿Podría ser que Isola hubiera heredado ocho cartas de Oscar Wilde? […]”

La entrada está redactada a partir de un texto de Tamara Pérez González

El taller de escritor (IV)

A nivel estilístico se rechaza la grandilocuencia del Romanticismo y la lengua es natural y sobria.  Cabe distinguir entre el lenguaje del narrador que suele ser culto y elaborado y el lenguaje de los diálogos, que en muchas ocasiones es espontáneo y coloquial. 

“(…) Como que todo Madrid iba allí a comprar agujas, y su papá se carteaba con el fabricante.  Su papá recibía miles de cartas al día, y las cartas olían a hierro(…)

_ Veis, este señor Bermingán es el que se cartea con mi papá todos los días, en inglés; y son tan amigos que siempre le está diciendo que vaya allá; y hace poco le mandó, dentro de una caja de clavos, un jamón ahumado que olía como a chamusquina, y un pastelón así, mirad, del tamaño del brasero de doña Calixta, que tenía dentro unas pasas chiquirritinas, y picaba como la guindilla, pero muy rico, hijas, mu rico. (…)”

Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta

 

 Además, a menudo los personajes expresan  rasgos de su clase social, nivel cultural. 

“(…) Al doblar la esquina de las Comendadoras de Santiago para ir  a su casa, que estaba en la calle de Quiñones, frente a la Cárcel de Mujeres, uniósele uno de sus condiscípulos, muy cargado de libros, la pizarra a la espalda, el pantalón hecho una pura rodillera, el calzado con tragaluces, boina azul en la pelona, y el hocico muy parecido al de un ratón. Llamaban al tal Silvestre Murillo, y era el chico más aplicado de la escuela y el amigo mejor que Cadalso tenía en ella. Su padre, sacristán de la iglesia de Montserrat, le destinaba a seguir la carrera de Derecho, porque se le había metido en la cabeza que el mocoso aquel llegaría a ser personaje, quizás orador célebre, ¿por qué no ministro?

La futura celebridad habló así a su compañero:

—Mía tú, Caarso, si a mí me dieran esas chanzas,de la galleta que les pegaba les ponía la cara verde. Pero tú no tienes coraje. Yo digo que no se deben poner motes a las personas. ¿Sabes tú quién tié la culpa? Pues Posturitas, el de la casa de empréstamos.

Ayer fue contando que su mamá había dicho que a tu abuela y a tus tías las llaman las Miaus… (…)”

Benito Pérez Galdós, Miau

En general las novelas están contadas por un narrador omnisciente con la intención de retratar de forma objetiva la realidad. Sin embargo esta mirada está inyectada de la propia ideología del autor quien, en ocasiones, la hace explícita a través de comentarios valorativos.

  • Destaca especialmente el empleo del estilo indirecto libre para expresar palabras o pensamientos de los personajes. Se caracteriza por la inexistencia de verbos introductorios, por el empleo de la tercera persona y por la incorporación de usos expresivos (interjecciones, coloquialismos, enunciados exclamativos) propios del modo de hablar del personaje. Es un estilo empleado para narrar la intimidad desde dentro acercando lo más posible al lector y al personaje. .”

“(…) Ana prefería aquella soledad; ella la hubiera exigido si no se hubiera adelantado Vetusta a sus deseos. Pero cuando, ya convaleciente, volvió a pensar en el mundo que la rodeaba, en los años futuros, sintió el hielo ambiente y saboreó la amargura de aquella maldad universal. “¡Todos la abandonaban! Lo merecía, pero… de todas maneras ¡qué malvados eran todos aquellos vetustenses que ella había despreciado, siempre, hasta cuando la adulaban y mimaban.(…) ”

Leopoldo Alas, La Regenta

“(…) Abandonó la música. ¿Para qué tocar?, ¿quién la escucharía? Como nunca podría, con un traje de terciopelo de manga corta, en un piano de Erard, en un concierto, tocando con sus dedos ligeros las teclas de marfil, sentir como una brisa circular a su alrededor como un murmullo de éxtasis, no valía la pena aburrirse estudiando. Dejó en el armario las carpetas de dibujo y el bordado. ¿Para qué? ¿Para qué?(…)”

 Gustave Flaubert, Madame Bovary

A veces se introduce la técnica del monólogo interior. Se refleja en este fragmento de Galdós en el que Juan Santa Cruz, burgués egoísta e irresponsable, bajo los efectos del alcohol confiesa a su mujer, Jacinta, cómo ha engañado a Fortunata:

“(…) ¡Pobre Fortunata, pobre Pitusa!… ¿Te he dicho que la llamaban la Pitusa? ¿No?… pues te lo digo ahora. Que conste… Yo la perdí… sí, que conste también; es preciso que cada cual cargue con su responsabilidad… Yo la perdí, la engañé, le dije mil mentiras, le hice creer que me iba a casar con ella. ¿Has visto?… ¡Si seré pillín!… Déjame que me ría un poco… Sí, todas las papas que yo le decía, se las tragaba… El pueblo es muy inocente, tonto de remate, todo se lo cree con tal que se lo digan con palabras finas… La engañé, le garfiñé su honor, y tan tranquilo. Los hombres, digo, los señoritos, somos unos miserables; creemos que el honor de las hijas del pueblo es cosa de juego… No me pongas esa cara, vida mía. Comprendo que tienes razón, soy un infame, merezco tu desprecio; porque… lo que tú dirás, una mujer es siempre una criatura de Dios, ¿verdad?… Y yo, después que me divertí con ella, la dejé abandonada en medio de las calles… justo… su destino es el destino de las perras… Di que sí.(…)”

Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta